En memoria del recientemente fallecido Giorgio Banti, uno de los pilares de la revista L’Opera (sobre cuya figura nos gustaría leer las palabras del gran Merli, de quien fue muy querido) se celebró este recital de Fiorenza Cedolins, soprano friulana que, en expresión italiana, ha fatta sua gavetta y ahora está recogiendo los frutos, en un momento de madurez que le permitirá sin duda dirigir con acierto una carrera que se nos antoja imparable.El programa era en verdad un exceso, el sueño de un operómano. Con permiso de los amantes del bel canto, para el que esto suscribe (y para el homenajeado, según se nos contó) la quintaesencia de esto que llamamos ópera está en los dramones de final del XIX. Esa noche de lunes todos los platos fuertes del repertorio postverdiano (excluido, por alguna razón, Puccini) se sucedieron sin pausa en una…
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