La Academy of Saint Martin in the Fields
regresó a Miami un año más con Joshua Bell al frente y un programa similar al
presentado en otras ocasiones: la obertura de una ópera al inicio, seguida de
un concierto para violín y orquesta y, ya en la segunda parte, una sinfonía
clásica o romántica. No por conocido el programa perdió atractivo, ya que es
siempre un verdadero placer disfrutar de unos músicos de tan altísimo nivel.
Parece que a
la formación británica le costó engrasar la maquinaria orquestal en los
primeros compases de la Obertura de
Las bodas de Fígaro mozartiana, pero bastaron unas miradas entre los
músicos para coger el rumbo y no perderlo de principio a fin del concierto. Y
es que, además de sus excelentes cualidades musicales, una de las causas que
explican, a mi juicio, el sonido orquestal tan bien empastado de la…
Comentarios