Mas de una vez ha reseñado Mundo Clásico
la puesta de Moshe Leiser y Patrice Caurier para Madama Butterfly que el Covent
Garden comparte con el Liceu de Barcelona y ... ¿vale volver a ella a más de
veinte años de su inauguración en Londres? Sí, porque cada reposición pareciera
ser una oportunidad de refinar dramáticamente la caracterización de cada
personaje, con el cuadro escénico de una escenografía japonesísima por su
minimalismo y un juego de luces y sombras sugestivamente amalgamado con la
partitura.
Es gracias a este perceptivo refinamiento que logran sobresalir
algunos aspectos dramáticos ignorados en las puestas de rutina, por ejemplo, el
contraste inicial entre Pinkerton, un amante que se presenta con un cinismo
similar al duque de Mantua en “Questa o´ Quella” y Sharpless, el Cónsul que
advierte y reprocha con la intensidad de un…
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