Hace
algunos años, Aigul Akhmetshina, una alumna del programa Jette Parker para
jóvenes cantantes del Covent Garden, cantó allí Mércedès en un reparto de Carmen.
Y al mismo tiempo se las arregló para que la contrataran en el papel
protagónico de La Trágedie de Carmen, uno
de los estudios experimentales sobre la obra de Bizet de Peter Brook, que se
reponía en el Wilton Music Hall. En esta joya de sala alternativa, la única que
queda en el Este de Londres de los tiempos de Jack el Destripador, Akhmetshina
nos permitió augurarle una carrera que -aparte de haberla llevado a destacarse
en Salzburgo, Londres y otras capitales- parece haberla transformado en la
Carmen ideal. No sólo su voz es pareja, voluminosa y a la vez flexible y
maravillosamente intencionada en los fraseos; su presencia escénica es de esas
que pisan fuerte e inmediatamente…
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