Esta producción de Don Pasquale procedente de Venecia y vista en Sassari, como segundo título de la breve, pero estimulante 59ª temporada, confirma los resultados de una acertada política de intercambios bajo el vinculo de la máxima calidad. El que firma, en su larga y corrida actividad de melómano y cronista, ha asistido a un sin fin de distintos y divertidos Don Pasquale: es difícil, por mucho empeño que pongan los más estrambóticos registas, estropear esta deliciosa joya de Donizetti, a la vez testamento del genero bufo y del gran bergamasco que, en la simpáticamente humana figura del anciano casamentero, alguna afinidad debió encontrar con los avatares de su desgraciada vida, vistos a través de una óptica deformante de efecto cómico grotesco, pero también emocionalmente profundo. El 'dueto de la bofetada’ entre Norina y el…
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