Era
este uno de los conciertos más esperados por el melómano parisino. No sólo
porque una Valquiria es siempre bienvenida, sino porque Nézet-Séguin,
hace dos años, ofreció una versión antológica del prólogo de la tetralogía, El
oro del Rin, en este mismo Teatro de los Campos Eliseos.
Cierto
es que aquel Oro del Rin contaba, como Wotan, con Michael Volle, uno de
los barítonos actuales más adecuados para el papel. En esta ocasión el papel
corría a cargo de Brian Mulligan. Mulligan es un barítono más que apreciable.
Muy bonito color de voz, bonito vibrato rápido, inteligencia para decir. Todo
eso lo tuvimos. De hecho, en su haber señalemos que la narración del
segundo acto en que Wotan explica (largamente) a Brunilda por qué debe
abandonar al welsungo a su suerte fue un hermoso momento, lejos del ligero
tedio que algunas interpretaciones…
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