La
ficha resulta la más larga de todas las que he escrito, y casi la mitad de una
reseña. Sin embargo, las dos funciones sucesivas que se han dado se califican
de ‘versión de concierto’. Cierto que no hay escenografía (aunque alguna mínima
sí la había), pero todo lo demás y en abundancia, sí. Pues vaya forma de
concierto.
Un
proyecto impulsado por Dudamel con ‘su’ orquesta y que involucra al Deaf West
Theatre (dirigido por DJ Kurs), sumamente meritorio al incorporar y tratar de
hacer llegar la ópera a las personas con problemas de audición (en el Teatro se
oía todo el tiempo la palabra ‘sordos’ que es más corta y entendible, pero
seguro que si la uso alguien políticamente correcto protesta), y además con los
actores en el escenario doblando a los cantantes y al coro que se ‘limitaron’ a
cantar mientras los demás con sus gestos y…
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