El orgullo, comprensible, de los sajones fue el de mostrar el segundo renacimiento de su capital, la estupenda Dresde, literalmente hundida bajo los remolinos del Elba, río apacible y risueño en los momentos de calma, que transcurre entre amplias riberas verdes, y que sin embargo llegó a superar el nivel de guardia de 9 metros y 40 centímetros el pasado 15 de agosto. Las señales, evidentemente, no han desaparecido todavía del todo, pero la febril actividad alemana, que ni los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial ni los 45 años del comunismo han llegado a apagar, ha devuelto la ciudad a la normalidad, también en lo que se refiere a su actividad cultural proverbial, generosa y de altísimo nivel, donde la música ocupa un lugar preeminente.La Ópera de Semper recuperará su normal actividad en el mes de marzo de 2003, puesto que los daños a…
Comentarios