Gran noche para Rachmaninov gracias a la Filarmónica de Londres y su director de orquesta principal, Edward Gardner. En la primera parte, la audiencia apreció la virtuosa actuación del pianista Leif Ove Andsnes en el Tercer concierto opus 30. Virtuosa por su técnica, su sensibilidad y rechazo a los manierismos melodramáticos de algunos exhibicionistas que tanto parecen impresionar a muchos públicos de la actualidad.
Como todavía lo hace Martha Argerich, Andsnes se acomodó frente al piano como si estuviera sólo en una sala de ensayos frente a la razón de ser de su arte. Y sus manos se incorporaron al primer movimiento con un tacto sobrio, mágicamente relajado y sin tensiones. Así lo pide Rachmaninov con esa indicación de “ma non tanto” de este Allegro inicial que según él “se compuso por sí sólo” pero que reconocidamente es una de las…
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