¿Cuántas más vueltas es
posible dar a la Tuerca de Britten?
Pues más que a la Tetralogía wagneriana, creo yo, porque la inmensidad
de esta obra única pareciera agigantarse cuanto más hurgamos en la psique del
abuso y la corrupción de cualquier inocencia.
En esta nueva producción
de la ENO, Isabella Bywater reajusta esta tuerca con una propuesta audaz. La
saga de esa gobernanta psicológicamente frágil que trata de salvar a Flora y
Miles (la niña y el niño a su cuidado) de los fantasmas de dos abusadores, no
es representada en el cuadro escénico de Bly, el enorme predio-mansión donde
los párvulos fueron sojuzgados por Ms. Jessel y Peter Quint, dos perversos
tutores muertos cuyas almas siguen poseyendo a sus pequeñas víctimas. A cambio,
Bywater propone una sombría clínica de recuperación mental donde la Gobernanta
alienada comienza…
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