Cuando Carl Nielsen, acaso el compositor danés más importante de su generación, estaba dedicado a escribir sus obras sinfónicas, el mundo de la composición estaba lanzado a los últimos resabios de impresionismo o a las osadías de la atonalidad. Tal vez por éso y a pesar de sus ambiciones sonoras, Nielsen fue un compositor postergado. Su invariable uso de de contrastes cromáticos aunque respetuosos de la tonalidad, lo convertían en un antiguo, en un fuera de época. Sin embargo su segunda sinfonía denominada Los Cuatro Temperamentos (1901-2)es alucinante. El dijo que no era una obra programática pero su inspiración se debe precisamente a unas pinturas que había tenido la oportunidad de observar en una taberna del interior de Dinamarca. Su discurso transita por las grandes proporciones, la flema, la nostalgia hasta rematar en un magnífico…
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