Resulta difícil escribir sobre un programa con un solo
ciclo de un solo autor, y para colmo de los de ‘cabecera’ del repertorio,
aunque no se lo ejecute muy seguido. Si se va canción por canción puede hacerse
largo (y aburrido, o al menos yo carezco de la forma para hacerlo entretenido),
si se comenta en conjunto la reseña, mejor o peor, se acaba en dos líneas o
cuatro. Si ha sido una excelente versión como ha sido el caso, más difícil
porque hay que encontrar los mejores momentos sin decir que los otros han
estado mal o regular.
En este caso los artistas anunciados sufrieron una
variación por esas enfermedades cada vez más frecuentes en el mundo lírico
gracias a las veleidades del tiempo que todos padecemos (pero como se sabe -por
decreto de algunos- el cambio climático no existe).
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