Magnífico
recital del pianista ruso Alexander Malofeev en la Sala Suggia de la Casa da
Música, todo un descubrimiento para mí que espero poder disfrutar
recurrentemente en años venideros. Ya la selección del recital, repleto de
momentos variados pero sin exhibiciones vacuas, presagiaba un artista poco dado
al espectáculo, aunque sea capaz de ofrecerlo cuando se justifica. Quizá esa sea
la clave de su forma de afrontar un recital: la justificación.
Malofeev
conserva la explosividad y el virtuosismo que inmediatamente se asocia a la
escuela rusa, pero le añade una capacidad para recrearse en los ambientes
meditativos que recuerdan al Richter maduro, aunque empezara con un Schubert de
tempi “horowitzianos”: una pequeña equivocación, pero incluso ahí explicada
con gran estilo, y además enmendada con su fabulosa capacidad de introspección,
que…
Comentarios