Escuchando este disco extraordinario, cuyo contenido pude disfrutar en vivo durante un fantástico concierto ofrecido por los mismos protagonistas a mediados del pasado mes de mayo en Córdoba, no dejo de recordar la frase que Leo Brouwer repetía a menudo con el convencimiento de una carrera musical y una vida dedicada a ello: “no encuentro límite entre las llamadas música popular y música culta”.
Y es que en este programa de Aarón Zapico y su Forma Antiqva, esa ambigüedad de las etiquetas parece ponerse de manifiesto con gran audacia. Todo ello, además, en el contexto estilístico de esa suerte de cajón desastre denominado música antigua, cuya delgada – delgadísima – línea entre folclore, danza, trovadores, religiosidad, leyenda, corte, pueblo…, muchas veces solapada, parece ser motivo aquí de exquisito homenaje.
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