Barbara Hendricks ya se dejó caer por San Sebastián hace casi tres años, invitada por el Festival de Jazz a cantar espirituales negros, una de sus grandes pasiones. Si ya por entonces su visita causó un importante revuelo en la ciudad, qué no podría ocurrir con motivo de la presente visita, en la que Hendricks llegaba impregnada del aura que otorga un Principe de Asturias aún calentito y además cantando un repertorio por el que es mundialmente reconocida: la música francesa, y nada menos que el ciclo Les nuits d’été, un verdadero tour de force del repertorio para soprano, exigente de una técnica colosal y una gran resistencia física (al fin y al cabo, supone más de media hora ininterrumpida de enfrentamiento con la orquesta). Y por si fuera poco, acompañada de Sir Neville Marriner, un director archiconocido y, en cierta medida, un mito…
Comentarios