Reino Unido

Cuando el pianista es el que trabaja

Maruxa Baliñas
Steven Osborne
Steven Osborne © 2026 by Ben Ealovega / Barbican Center
Londres, lunes, 16 de febrero de 2026.
Barbican Center. Steven Osborne, piano. Franz Schubert, Sonata en si bemol mayor D960. Ludwig van Beethoven, Variaciones Diabelli Op 120
0,0003049

Sólo dos obras y monumentales. Seguramente por eso la sala de conciertos del Barbican estaba tan vacía. La parte de arriba sin ocupar (excepto por los llegados en el último minuto, como nosotros, y algunos maniáticos que prefieren esa distancia) y en la de abajo muchos huecos. El público variado pero nuevamente con un alto porcentaje (aún mayor que en el concierto de la LSO de dos días antes) de público joven. La presencia de pianistas -la Guildhall School of Music es parte del complejo del Barbican- parecía considerable, incluidos algunos que tocaban parte de las obras sobre sus rodillas o directamente en el aire, pero con mucho énfasis.  

Steven Osborne (Escocia, 1971) no es un pianista que se prodigue mucho, y menos aún en España. Poco mediático pero en la tradición de esos míticos pianistas británicos 'para entendidos' que la mayoría hemos conocido ya solo en discos -estoy pensando en Myra Hess, en John Ogdon, en Imogen Cooper o en Clifford Curzon-, tras este concierto me atrevería a incluirlo en este elenco. 

Enfrentarse a unas Variaciones Diabelli op 120 (1819-23), una obra monumental, pero de escucha que puede hacerse algo árida con sus casi 60 minutos de duración, es un auténtico reto para un pianista. Pero conseguir además que esta hora se haga corta, como pasó con Osborne, es muchisimo más difícil. El truco es sencillo, pero casi imposible, hay que tocar 33 variaciones distintas, pero teniendo siempre en la cabeza el conjunto, que no son en absoluto unas variaciones al uso en las que la propia repetición del tema te da la estructura ... porque aquí lo de variar el tema es una cuestión que Beethoven se tomó con extrema 'libertad' dado que el tema simplemente no le gustaba. Osborne lo consiguió: no se limitó a tocar sino que desentrañó la obra, facilitándonos mucho la escucha. 

Y así escuchamos muchos Beethovenes distintos, e incluso mucha de la música anterior y posterior a él. Hubo monumentalidad, solemnidad, grandeza, y también brillantez algo vacía, virtuosismo técnico, improvisación o simples 'pichorradicas' 1  pero siempre con la marca de Osborne: un sonido efectivo y potente, pedal claro, manos independientes y un dominio de la mano izquierda que creo que es lo que le da esa solidez a su interpretación. 

Si sólo hubieran sonado estas Variaciones Diabelli, el concierto ya hubiera merecido la pena ... y mucho. Pero es que la primera parte fue la igualmente mítica Sonata en si bemol mayor D960 de Schubert, la última que compuso. Y aquí estoy por decir que Osborne tocó aún mejor. Los tres primeros movimientos fueron pura magia, de esas interpretaciones que te dejan sobrecogido y pensando que Schubert 'sabía' que iba a morir. La comparación de la trilogía final de Schubert con las tres últimas Sonatas de Beethoven es inevitable, pero es que Beethoven era consciente de su edad y deterioro físico, que era una 'figura de la música germánica', y que sus últimas obras eran su 'testamento vital'. Pero ¿sabía Schubert que con sólo 31 años iba a fallecer?, ¿que esta sería una de sus últimas obras?

Osborne claramente hace una versión 'póstuma', que por momentos me recordó un poco la de Leonskaja por su trascendencia. Sólo en el cuarto movimiento 'Allegro ma non troppo – Presto' tuve algunos recelos, porque me pareció que Osborne se aceleraba en algunos momentos y aunque empezó y terminó muy bien, sentí alguna falta de tensión o coherencia estructural en medio. 

En cualquier caso, un gran concierto y un gran pianista. Me hubiera gustado que hubiera ofrecido alguna propina, algo sencillo y bailable, pero después de dos obras así era imposible. De hecho, Osborne se acercó al piano e hizo el gesto de que este le había rechazado. Y así nos mandó a la fría lluvia londinense sin compasión por expulsarnos de nuestro pequeño paraíso. 

Notas

Hace muchos años, una locutora de Radio Nacional de España que estaba haciendo continuidad -o así me contaron la historia- se vió obligada a rellenar unos minutos vacíos con música y como no le sabía el título exacto de la pieza anunció que iba a sonar "una pichorradica de Beethoven"

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.
🎂 Mundoclasico.com cumple 30 años el 1 de mayo de 2026

Desde 1996, informamos con independencia sobre música clásica en español.

Para disfrutar plenamente de nuestros contenidos y servicios, regístrate ahora. Solo lleva un minuto y mejora tu experiencia como lector.

🙌 Registrarse ahora