"Yo, tirano de su corazón? ¿Hacerla infeliz yo mismo?…..¡Adiós! Respeto tus sentimientos”… Es el rey de Escocia quien le habla a la protagonista. Serias o dramáticas (no nos olvidemos que hasta detrás de Semiramide, cercana en el tiempo a esta obra, está Voltaire), las óperas de Rossini insisten en la prudencia en el ejercicio del poder, que es servicio, responsabilidad y deber para con los gobernados. En su canto del cisne, Guillermo Tell, el autor -gracias a Schiller (cuántas correspondencias subterráneas con Verdi, que no en balde quiso dedicarle en un primer momento una parte del Réquiem que terminó siendo un homenaje a Manzoni)- llegaba hasta lo que ocurre cuando los gobernante no son como deben ser… Y sin esta rarísima Donna, ni música ni temática de la última obra maestra del pesarés hubieran sido lo que son. Porque en 1819…
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