Nunca ha sido demasiado popular la grabación de Tristán e Isolda de Victor de Sabata, porque su sonido, muy deficiente, no es apto para cualquier tipo de degustador de exquisiteces musicales, incluso si hablamos de los más avezados cazadores de versiones históricas. Efectivamente, ya desde el preludio el oyente puede sentirse francamente decepcionado por las periódicas pérdidas de volumen, que en el inicio ponen a prueba al más paciente; e incluso, en el desarrollo de la obra, puede uno lamentarse de que en los tutti tengamos que imaginarnos las voces de los cantantes más que oírlas, y que en otras ocasiones suenen lejanas y sucias. Pero ahí acaban las pegas de esta maravillosa versión, ahora reeditada en Archipel y remasterizada, según reza en la carátula, '24 bit, 96 kHz, con el mejor sonido posible', todas de carácter eminentemente…
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