Desde siempre, he sido un defensor a ultranza de la figura del "director invitado". ¿Porqué? Pues porque la presencia en el podio de alguien, cuyo estilo, enfoque tímbrico y sonoro, sentido estético, objetivos musicales son por lo general distintos al director titular de un organismo sinfónico, no solo se transforma en elemento de exigencia para director y dirigidos sino que además representa un motivo de enriquecimiento musical para ambos.Así ha quedado probado una vez más esta aseveración con la presencia en Salta del maestro José María Ulla, director titular de la Orquesta Sinfónica de Bahía Blanca.Se trata de un hombre relativamente joven lo que no es obstáculo para antes de lo que podría denominarse madurez, tenga completamente definidos los aspectos esenciales de la música. Marca estupendamente bien, es apasionado, posee una mezcla…
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