Vox nostra resonat

RFG tres décadas compartidas

Paul Daniel: Una década de escucha

Irina Gruia
Paul Daniel Paul Daniel © RFG
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Preludio

Paul Daniel es considerado una de las figuras más singulares entre los directores británicos de su generación. Su trayectoria se ha desarrollado entre teatros de ópera, orquestas sinfónicas y estudios de grabación, combinando una profunda relación con el gran repertorio y una curiosidad constante por obras que merecen ser redescubiertas.

Su trabajo ha sido ampliamente reconocido: desde el Olivier Award al logro destacado en ópera en 1998 y el Gramophone Award en 1999, hasta su dirección de la Last Night of the Proms en 2005 o su nombramiento como Comendador de la Orden del Imperio Británico (CBE) en el año 2000. 

Junto a su etapa como director musical de la English National Opera, ha estado al frente de orquestas como la West Australian Symphony Orchestra o la Orchestre National Bordeaux Aquitaine.

Su relación con la Real Filharmonía de Galicia comenzó en 2007 como principal director invitado, y desde 2013 hasta finales de 2022 como director titular. Fue una década que transformó no solo la dirección artística de la orquesta, sino también su forma de relacionarse con la ciudad y con el público.

Toda historia tiene un comienzo.

Paul Daniel: Todo empezó en 2005. Yo ya conocía a Antoni Ros-Marbá y admiraba profundamente su trabajo, desde que le habíamos invitado a mi orquesta en Inglaterra allá por los años 90, y me hizo muchísima ilusión que me invitaran a su orquesta en Santiago.
Era exactamente lo que esperaba de su estilo: un grupo de músicos formados con enorme cuidado, con una atención meticulosa al conjunto y un sonido orgánico que venía de muy dentro.
Creo que mi primer concierto fue probablemente bastante poco respetuoso con su estética — ¡mi Beethoven era más bien todo lo contrario! Espero que me lo haya perdonado.
Me invitó a convertirme en principal director invitado, así que quizá nuestros enfoques podían convivir.
El hecho de que este grupo tan vivo pudiera adaptarse y tocar de formas muy distintas para los muchos directores que pasaban se debía a la enorme base que él había creado en muy poco tiempo. Muchas grandes orquestas tardan generaciones en alcanzar esa seguridad, y Ros había sentado unos cimientos muy sólidos de escucha y de capacidad de adaptación.

Resonancia — ya había algo ahí, esperando.

PD. Cuando llegué, mi trabajo era escuchar — el latido de la orquesta, de la ciudad y de la comunidad en Galicia. Como músicos, no somos nada sin nuestro público.Encontré una necesidad muy fuerte de abrirse, de ir más allá: en el repertorio y también en la relación con el público.
En la primera entrevista que di, se citó mucho una idea mía: que la RFG era como un tesoro muy valioso, pero quizá demasiado escondido, demasiado protegido.
Tengo un componente social muy fuerte en mi manera de entender la música, y veía que la orquesta estaba preparada para entrar en contacto con públicos más amplios y diversos, y para ampliar su repertorio. Por naturaleza soy bastante impaciente — es algo que a veces molesta, lo sé, pero también puede aportar energía.
La RFG ya era una fuerza fantástica, con un enorme potencial, y yo podía imaginar muchísimas formas de avanzar.

De la visión a la acción

PD. Me limité a una nueva iniciativa por temporada: con el gran apoyo de Oriol Roch, que fue quien hizo realmente el trabajo duro, pusimos en marcha los conciertos de la Quintana cada año (¡quería mostrar la orquesta cada verano!).
Desarrollamos una temporada regular importante en Vigo — mi idea era que cada concierto que hacíamos debía ser escuchado por el doble de público.
Después de la etapa de Oriol Roch, estuvimos muchos años sin un director técnico permanente, pero tengo que decir que fueron años en los que conseguimos avances enormes. Conté con el apoyo de directores temporales y de muchas personas trabajando entre bastidores, y empujamos con mucha fuerza para ampliar y diversificar nuestro trabajo, con la esperanza de que eso también ampliará y diversificará nuestro público.
Y así surgieron nuevas series de conciertos en los barrios, para empezar cada temporada en los distintos distritos de la ciudad: vamos nosotros a vosotros, no hace falta venir al Auditorio. 
También desarrollamos los conciertos educativos, en los que sentía que debía implicarme de manera central — dando a los jóvenes la oportunidad de escuchar y comprender gran repertorio. Nunca olvidaré la emoción de un Auditorio lleno de jóvenes empezando realmente a escuchar y a comprender el mundo de la Sexta Sinfonía de Mahler por primera vez en sus vidas.
Y después, otra nueva serie, que llamamos “¡Descubre unha orquestra para ti, a túa!” — quería crear un ambiente en el que el público estuviera en el centro, en el que respondiéramos a ellos y no al revés. Al fin y al cabo, la RFG es su orquesta. Invitamos a padres e hijos a sentarse dentro de la orquesta, en el escenario con nosotros en muchas ocasiones: no como algo simbólico, sino para escuchar y sentir desde dentro su orquesta interpretando el mismo repertorio que en los conciertos de abono. Creo que construimos puentes importantes y, espero, que cambiamos algunas vidas.
Con el apoyo fundamental de Sabela García Fonte, nuestra nueva directora técnica, también empezamos a colaborar con asociaciones locales y ONG. Fue un verdadero intercambio: nuestra música y nuestro escenario daban visibilidad a su trabajo en las comunidades de Galicia, y nosotros podíamos ofrecer el regalo de la música. Sin duda, hicimos nuevos amigos muy importantes.

Colaboraciones artísticas

PD. En cuanto a los intérpretes, hay varias cosas de las que sentirse orgullosos: durante varias temporadas fuimos uno de los principales impulsores de directoras en las orquestas españolas, en el inicio de esa tan necesaria nueva “ola” (entre muchas otras, invité a Jessica Cottis, Delyana Lazarova, Eun Sun Kim…).
También contamos con directores invitados principales — siempre elegidos por los propios músicos — que aportaron una intensidad especial a nuestro trabajo (en particular, las temporadas tan estimulantes con Joana Carneiro).
Acogimos a tantos solistas internacionales como nos fue posible, y llevamos la presencia de la orquesta a contextos muy diversos: en el parque con Cristina Pato y su nuevo concierto para gaita, en Santander con Pacho Flores, o junto a artistas como el maravilloso Lars Vogt o Nicolas Angelich.
Entre ellos, solistas de reconocimiento internacional como Steven Osborne, Nicolas Altstaedt o Steven Isserlis, junto a artistas como Fazıl Say, cuya presencia aportaba también una voz contemporánea muy marcada a la orquesta.

PDSi, y en lo más alto de esa lista, las apariciones como solistas de nuestros propios músicos — intenté programar uno o dos conciertos cada temporada para mostrar el talento de la casa. Barbara Switalska interpretando un extraordinario estreno en España de una obra para violonchelo, orquesta y film de Michael van de Aa; Grisha (Gregori Nedobora), con arreglos que hice para él de Quiroga en la Cidade da Cultura; James Dahlgren desplegando su virtuosismo en Scheherazade de Rimsky-Korsakov; Esther Viudez en el impactante estreno en España de The World’s Ransoming de James Macmillan… Todo esto es solo una pequeña muestra del nivel excepcional de nuestros propios solistas.

Una visión que también incluía la nueva música y las voces de compositores gallegos.

PDHemos tenido además la suerte de contar con un caudal muy rico de nuevas obras: incorporando pequeñas piezas “extra” en programas más amplios, sumando nuevos “planetas” de compositores gallegos a Los Planetas de Holst, grabando nuevos discos con obras de Octavio Vázquez, Buide, Juan Durán, Eduardo Soutullo, y el encargo Tránsitos con Abé Rábade.
Las dos óperas de nuestro querido Fernando Buide nacieron de una colaboración prolongada en el tiempo: comenzando con obras pequeñas, conociéndonos como músicos, y avanzando poco a poco hacia producciones que crecieron de forma natural, pero con una enorme energía y personalidad. Sus dos nuevas óperas, con grandes cantantes españoles (Raquel Lojendio, María Hinojosa…) y con todas las localidades agotadas, son una prueba clara de lo que significa llevar al público contigo en ese proceso.

Siempre en busca de nuevos caminos.

PD. Esas colaboraciones artísticas menos “tradicionales” — estoy seguro de que molestamos a algunos espectadores con nuestros grandes proyectos junto a Rábade, con Uxía, o con ese proyecto que tardó más años en hacerse realidad que ningún otro en mi experiencia, el maravilloso Jacobeo Quintana con Luz Casal. Pero en todos los casos, espero que estuviéramos construyendo nuevas tradiciones que se sumaran a las ya existentes…
Recuerdo muy bien que, con la nueva obra que creamos junto al trío de jazz Sumrrá, teníamos la sensación de que Sumrrá se había convertido en miembro de la RFG durante una semana, y de que nosotros, la RFG, nos habíamos convertido también en parte de su trío.
Hay algo muy importante en toda esta expansión, diversidad y asunción de riesgos. En cada paso del desarrollo de estos proyectos, lo tengo muy claro: mi trabajo es escuchar, intentar resonar con los músicos y con el público. Muchas de las mejores ideas, en realidad, han nacido de los propios músicos de la orquesta, de una conversación en un bar con alguien de nuestro querido público, o de un comentario al oído desde la administración de la ciudad.

Pero había más.

PD. Un proyecto muy especial — la serie de conciertos Sensogenoma — comenzó en realidad a partir de un pequeño grupo de músicos, en su mayoría de la orquesta, en una iniciativa voluntaria. Ese trabajo inicial abrió una puerta, la orquesta se sumó, de nuevo con el papel fundamental de nuestra directora técnica, y así nacieron unos conciertos anuales que han tenido un impacto muy significativo en el ámbito de la salud y la ciencia en la comunidad.
Mi papel, al explorar todas estas líneas de trabajo y de creación, consiste muchas veces simplemente en concentrar la energía y aprovechar la oportunidad.
Fue gracias a la ayuda y la generosidad de muchas personas que Luis Tosar pudo formar parte de la orquesta durante una semana, recitando a Shakespeare mientras nosotros tocábamos Shostakovich.
¿O crear un vínculo con el Festival Maré, arreglar música para la RFG y el Trio da Kali de Mali en un proyecto único? ¿Por qué no? En realidad, yo no soy más que una especie de detective — y un poco perseguidor — con una idea muy clara: “podemos hacerlo”.
Gran parte de lo que conseguimos no habría sido posible sin la enorme generosidad de los músicos, al dedicar su tiempo y su complicidad a los proyectos, además de su extraordinario nivel artístico.

Coda

Y así, querido lector, hace ya tres años se cerraba la etapa de Paul Daniel como director titular de la RFG…

Pero, de forma inesperada, volvió. El 28 de marzo de 2026, durante el concierto de aniversario de la orquesta, Paul Daniel apareció de nuevo — subiendo al podio sin ensayo previo. Para quienes estábamos en el escenario, fue algo más que una sorpresa. Fue un momento de reconocimiento, de memoria, de algo que seguía vivo.

La respuesta fue inmediata — una ovación que pertenecía tanto al escenario como a la sala.

Como músico de la RFG, hay algo que no puedo dejar de decir.

La forma en que Paul Daniel habla de la orquesta — de los músicos y de sí mismo como parte de un mismo cuerpo — y del público, es poco habitual.

Una humildad silenciosa que permanece.

PD. Creo que conseguimos muchas cosas en esos diez años. Pero siempre intento recordar que una orquesta y la comunidad que la sostiene necesitan un desarrollo muy cuidadoso, muy delicado. Si una parte del cuerpo político, social y musical al que todos pertenecemos se estira o se fuerza demasiado, puede contraerse de repente y romper el equilibrio.
Los músicos tenemos una especie de poder casi mágico: el de tomar la música del aire que nos rodea y canalizarla de formas que pueden sanar, emocionar, calmar o dar sentido a lo que vivimos. Pero todo eso solo puede suceder si estamos verdaderamente en sintonía con el mundo. Sé que a veces yo no lo he estado, pero también sé que los músicos de la RFG, vuestra orquesta, sabrán mantenerse fieles al mundo al que tienen la suerte de servir.

Paul Daniel regresa a la Real Filharmonía de Galicia
Próximos conciertos : “Mares de Historias”
Miércoles, 22 de abril, 20:00 — Centro Cultural Afundación, Vigo
Jueves, 23 de abril, 20:30 — Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

Nota de redacción. La publicación de la serie RFG tres décadas compartidas es una iniciativa exclusiva del diario Mundoclasico.com, independiente de la Real Filharmonía de Galicia y del Consorcio de Santiago y no autorizada por estas instituciones públicas.

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