Música popular

Giora Feidman, leyenda viviente del “klezmer”, cumple 90 años

Juan Carlos Tellechea
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El Rey del Klezmer, el clarinetista Giora Feidman, cumple 90 años este 26 de marzo. Nacido en Buenos Aires, adonde sus padres emigraron en 1905, huyendo de los progromos contra los judíos en la región de Besarabia (actual Moldavia), Feidman integró en su juventud la célebre Orquesta del Teatro Colón, antes de trasladarse a Israel.

El legendario clarinetista proviene de una familia de klezmorim (músicos de klezmer); su padre, su abuelo y su bisabuelo ya actuaban en bodas, celebraciones de bar mitzváh (confirmación religiosa en la madurez personal) y otras fiestas en los shtetl (poblados) de Europa del Este, cuya tradición continúa él en cuarta generación.

Por un mundo mejor

Los padres de Feidman eran judíos moldavos (besarabios) originarios de Chișinău, la capital de Moldavia. Su padre fue su primer maestro. Ya a los 13 años le acompañaba en sus actuaciones en bodas y otras fiestas. Reconocido el talento del joven, a partir de 1951 recibió clases en la Academia de Música. Cuatro años más tarde, una de las orquestas más prestigiosas de Sudamérica, la del Teatro Colón de Buenos Aires, lo admitió como clarinetista a los 18 años de edad.

Con motivo del 90º cumpleaños de Giora Feidman, la editorial católica Bonifatius, de la ciudad de Paderborn, ha publicado su libro For a Better World (Por un mundo mejor), casi un legado para la posteridad, escrito junto con su colaborador musical desde hace largos años, el iraní Majid Montazer, así como con el periodista Christoph Fasel. Feidman y Montazer han dado un ejemplo admirable de comprensión, humanidad y paz.

La paz no es un sueño

El músico judío Feidman y el compositor iraní Montazer han trabajado juntos durante décadas, manteniendo una estrecha conexión artística y personal, impulsados por la convicción de que la música puede tender puentes, allí donde las divisiones políticas y religiosas parecen insuperables. Feidman, Montazer y Fasel afirman en una de las páginas del volumen:

La paz no es un sueño. Comienza con un paso que damos juntos. Mano a mano.

Especialmente en el contexto de los sangrientos conflictos actuales en Oriente Medio, este proyecto representa un diálogo vivo entre culturas y religiones. El libro y el álbum discográfico homónimo que lo acompaña narran una historia de amistad, respeto mutuo y la esperanza de un mundo mejor y más pacífico.

Base musical

El Rey del Klezmer se casó en 1975 con la cantante y compositora israelí Ora Bat Chaim, lamentablemente fallecida en 2022, quien también fue su representante personal. Las melodías tradicionales de los judíos de Europa del Este conforman la base musical de Giora Feidman, que la combina con música clásica, tango, jazz y pop. Lanzó una exitosa carrera en solitario en la década de 1970 que continúa hasta el día de hoy.

Feidman, a quien le gusta que lo llamen el Rey del Klezmer pero que también interpreta música clásica y contemporánea, ha celebrado este día tan especial con un concierto en la Sala de Música de Cámara de la Filarmónica de Berlín.

Tournée

Actualmente se encuentra de gira por Alemania y Europa con su programa Por un mundo mejor, actuando en numerosas salas de concierto e iglesias. Su ritual de apertura de conciertos es bien conocido: tocando el clarinete, camina entre el público hasta el escenario. Algunos opinan que exagera en su puesta en escena, mientras que otros celebran la estrecha conexión que establece de inmediato el músico con la platea. Cada concierto es como el primero de su vida. Feidman dice siempre:

No subo al escenario para demostrar que sé tocar un instrumento. Tomo mi clarinete para que la gente comparta mi mundo interior.

A los 21 años, dejó su Argentina natal y se fue a Israel. Había vuelto a casa, dijo una vez sobre su decisión. Fue allí donde comprendió la importancia que la música judía tenía para él.

Embajador de la reconciliación

Al llegar a Israel, Feidman no hablaba ni hebreo ni yiddish, ni siquiera inglés. A menudo se le cita diciendo que encontró una gran profundidad espiritual en la sencillez de las canciones y melodías judías. Durante casi 20 años, fue miembro de la Orquesta Filarmónica de Israel, con sede en Tel Aviv. Su carrera como solista lo llevó primero a Estados Unidos. Feidman aún reside en Israel, pero también adquirió la ciudadanía alemana.

Por su labor como «gran embajador de la reconciliación», recibió la Cruz Federal del Mérito en 2001 en Alemania. En la conmemoración de las víctimas del nacionalsocialismo en enero de 2000, estrenó la composición Amor de su difunta esposa, Ora Bat Chaim, en la sala plenaria del parlamento federal alemán (Bundestag), junto con miembros de la Orquesta Filarmónica de Berlín. En la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia en 2005, actuó ante más de 800 000 personas por invitación del Papa Benedicto XVI.

Filmes

Feidman también se dio a conocer a principios de la década de 1990 por su contribución a la película de Steven Spielberg ganadora del Óscar sobre el Holocausto, La lista de Schindler. Grabó la música junto al violinista Itzhak Perlman. En 1996, apareció en el drama cinematográfico alemán Más allá del silencio, de Caroline Link, que narra la historia de un joven clarinetista con padres sordos. Un año después, actuó en los Comedian Harmonists, de Joseph Vilsmaier.

Feidman ha llevado y lleva la tradición judía del klezmer a las salas de concierto. Dice Feidman:

Esa era mi misión, la que Dios me encomendó en esta vida, y lo que podía aportar a la sociedad. Ahora ya no soy un clarinetista, sino un cantante con clarinete. El clarinete es el micrófono de mi alma.

Figura clave

Uno de sus "micrófonos" se exhibe en el Museo Judío de Berlín. El clarinete pasó a formar parte de la colección por sugerencia de la directora, Hetty Berg, y su equipo. Feidman lo donó al museo en 2002 para conmemorar su 75 aniversario sobre los escenarios.

Tamar Lewinsky, conservadora del Museo Judío de Berlín, afirma que:

La importancia de Giora Feidman, especialmente en Alemania, va mucho más allá de su papel como clarinetista virtuoso.

Su música impulsó un auténtico auge del klezmer y, en cierto modo, es una figura clave para el resurgimiento de la música judía, así como para el entendimiento judeoalemán tras el Holocausto.

Intensidad extraordinaria

Reentko Dirks, un guitarrista y compositor de Dresde que formó parte del conjunto de Feidman durante tres años, entre 2012 y 2015, y ofreció con el cerca de 150 conciertos, describe al nonagenario clarinetista como poseedor de una:

(…) intensidad extraordinaria (…).

No se cansa de tocar para un mundo mejor

Giora Feidman es ingenioso y tiene un gran carisma. Dirks se siente agradecido de haber podido formar parte del ámbito central del klezmer de Feidman, quien improvisa extensa e intensamente y quien lo animaba con frecuencia a tocar solos porque tenía gran confianza en él.

Pese a su avanzada edad, el clarinetista Giora Feidman se mantiene activo. El escenario sigue siendo su razón de ser. El pasado enero, Feidman cautivó al público de la Elbphilharmonie de Hamburgo. En aquel entonces, afirmó que hacía música "para un mundo mejor" y ahí continúa en su andadura. ¡Enhorabuena, feliz cumpleaños maestro Giora Feidman!

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