Pauline Viardot, nacida García, es una de las leyendas del canto del siglo XIX. Hija del compositor y cantante Manuel García (que por ejemplo participó en el estreno del Barbero de Sevilla de Rossini), hermana de la también leyenda del canto María Malibrán, hermana también de Manuel García hijo, cuyos escritos sobre la técnica vocal siguen siendo básicos, Pauline lanzó la carrera de Gounod, fue amante de Turgueniev, estrenó El profeta de Meyerbeer, fue amiga de Clara Schumann, George Sand y de toda la élite musical e intelectual de su época.
Y también compuso. Compuso algunas hermosas canciones 1, y compuso esta Cenicienta , con acompañamiento de piano, que fue estrenada por los propios alumnos de canto de la ya anciana Madame Viardot.
Se trata de una deliciosa obrita de menos de una hora de duración (lo que plantea a menudo problema a los programadores, que se sienten en la obligación de hinchar la obra con otras composiciones). En este caso la presentaba el Teatro del Ateneo, cuya programación lírica es de la más interesantes de la capital francesa.
Para modernizar los diálogos, se había llamado a David Lescot, responsable también de la dirección de escena. Para adaptar la música a una pequeña orquesta (piano, percusiones, violonchelo y clarinete) se había llamado a Jérémie Arcache.
Los diálogos hablados del original a menudo son acompañados con música añadida por el propio Arcache, lo cual nos parece sensato y encomiable, máxime cuando dichos acompañamientos son simpáticos y corresponden bien a nuestra época. Pero, ay, Arcache se excede en su labor y termina por invadir la obra de Viardot, no sólo con una orquestación que en ocasiones hace irreconocibles los números musicales de la partitura original sino también con otros añadidos suyos o de otros compositores. Uno se pregunta por ejemplo a qué santo vienen la música del Don Giovanni de Mozart a modo de dúo o la demasiado larga serie de onomatopeyas (entre Aperghis y Berberian) en el momento de la fiesta y por qué no haber aprovechado tal ocasión para darnos a escuchar más música de la misma Viardot.
Eso crea en el espectador una sensación de pequeña estafa: «Yo he venido a escuchar música de Viardot y me encuentro escuchando más bien música de Arcache». Lo cual es bastante irritante.
En cuanto al texto, Lescot moderniza con simpatía (el primer monólogo de Cenicienta resulta divertido), como lo hace también su puesta en escena, aunque se pierda un tanto el elemento mágico.
Inteligente puesta en escena pues del propio Lescot, con una buena dirección de actores (de hecho se nota que los cantantes disfrutan), buenos movimientos y naturalidad en la concepción; inteligente escenografía de Alwyne de Dardel que integra a los instrumentistas a modo de retratos de familia, con cambios escénicos rápidos; simpáticos trajes de Mariane Delayre que añaden brillantez; simpático maquillaje de Agnès Dupoirier. Todos saben entender los gustos de los niños, hacia quienes la función está esencialmente dirigida, sin perder de vista los gustos de los adultos que les acompañan y que también se lo pasan bien.
Los cantantes, muy implicados, tienen todos voces sanas: algunos pueden aquí o allá tener algún agudo un punto destemplado (que tal vez pasara muy bien en una sala más grande) o alguna pérdida de inteligibilidad en el registro superior, pero son éstos pecata minuta vista su entrega y su musicalidad.
Destaquemos la entrega de Apolline Raï-Westphal como Cenicienta, el bonito color de voz de Tsanta Ratia, el virtuosismo de Enguerrand de Hys o la hermosa voz, estupendamente manejada y con agudos límpidos, del hada Lila Dufy.
Los cuatro instrumentistas no les van a la zaga en cuanto a entrega y simpatía.
Y el público agradece con risas y con aplausos toda esa simpatía y buen hacer de los participantes. Lástima que no seamos pocos los que salimos con esa sensación de «irritante pequeña estafa» por no haber podido escuchar con nitidez y con mayor abundancia la música de Viardot.
1. Algunas de estas canciones (Ay luli, Les filles de Cadix...) han adquirido popularidad entre los melómanos gracias a grabaciones de Cecilia Bartoli. Recomendamos encarecidamente su escucha.
Desde 1996, informamos con independencia sobre música clásica en español.
Para disfrutar plenamente de nuestros contenidos y servicios, regístrate ahora. Solo lleva un minuto y mejora tu experiencia como lector.
🙌 Registrarse ahora
Comentarios