No es fácil encontrar en nuestro país una sección de metales integrada por gente joven que además de afinados muestran una precoz madurez como la que posee la orquesta sinfónica salteña. A partir de esa base, el director asistente de la agrupación, el maestro Jorge Lhez, fue construyendo esta sinfonía que el mismo autor denominó Romántica tal vez por cierto carácter pastoral de una partitura que es música pura, de carácter único, basada en formas ampliadas, estilo homogéneo y gran potencia sonora a partir de compactos bloques orquestales.El tempo usado por el maestro Lhez es muy parecido al que solía usar Sergio Celibedache, el notable director rumano, especialista precisamente en Bruckner y cuyas versiones para muchos, son definitivas. Por otra parte, la obra, salvo pocos y breves momentos, no ofrece dificultades de figuración pero sí…
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