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La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) repartió entre sus socios un total de 247,59 millones de euros a lo largo de 2002, una cifra que resulta casi idéntica a los 247,45 millones computados en el año anterior. La mejora en los ingresos obtenidos por el sector cultural español e hispanoamericano es, en consecuencia, de sólo cinco centésimas de punto, en lo que puede considerarse el ejercicio más complicado para el sector de los últimos diez años.Pese a todo, los ingresos totales de la SGAE en el ejercicio recién finalizado ascendieron a 255,4 millones de euros, una mejora de dos puntos porcentuales respecto a 2001 que ?dadas las circunstancias? puede considerarse positiva. Tras un quinquenio en que el crecimiento medio anual había rozado el 12% para los autores de la SGAE, las nuevas circunstancias auguran momentos difíciles para el mundo de la creación: en particular, por lo que respecta a la crisis en mercados internacionales de gran peso específico (Argentina), el recorte en los ingresos publicitarios de las grandes cadenas y la pesada lacra de la piratería discográfica y audiovisual. Y todo ello, sin contar con la amenaza de una nueva Ley de Propiedad Intelectual que, en su formulación actual, resultaría muy lesiva para los autores.Las distintas fuentes de ingresos para los creadores mantuvieron el signo positivo durante 2002 salvo en dos apartados, la gestión internacional y la reproducción mecánica (discos, vídeos y DVD). Los éxitos de nuestros autores en territorio extranjero decrecieron en un 15,2% ?de 28 millones de euros a 23,8? por la trágica situación argentina y los ecos del 11 de septiembre en todo el planeta. Al tratarse la circunstancias coyunturales, este panorama debería enmendarse a corto o medio plazo, según las previsiones que maneja la SGAE. Además, queda el dato esperanzador de los derechos audiovisuales, que experimentaron en el ámbito internacional un estirón del 4% en este difícil año 2002.Por cuanto a los formatos de audio y vídeo, las dentelladas de la piratería dejan una huella notabilísima en las cuentas de los autores. La caída en la venta de discos se ha establecido en un 11% respecto a 2001, a la que se suma la cada vez más preocupante situación de la copia privada (compensación por las grabaciones domésticas de música o audiovisuales). Los tribunales han dado por seis veces la razón a la SGAE en cuanto a que los discos vírgenes (CD-R) deben satisfacer ese pequeño pago a los autores, pero la resistencia de fabricantes y distribuidores sigue siendo grande.
Mecenas generosos y calderilla para los autoresEn su ya tradicional artículo para la Memoria, el presidente del Consejo de Dirección opta esta vez por un tono de severa crítica, con la nueva Ley de Propiedad Intelectual como principal motivo de preocupación. En este sentido, Eduardo Bautista deplora que el Ministerio de Cultura ("nuestro ministerio", recalca) "promueva una acción que desmantela uno de los yacimientos de capital intelectual más ricos del mundo" con la sola idea de reportar "ventajas mercantiles a los grandes grupos empresariales".El nuevo texto legal, según Bautista, importaría "drásticamente el modelo copyright" anglosajón, pero con una gran diferencia: "No nos pagarían en dólares o en euros, sino en calderilla, como si estuviésemos aún en el sistema feudal y nuestra suerte dependiera de la generosidad de los mecenas". Este ataque a los autores constituye "el más brutal desde que en 1886 se creara la Convención de Berna", que en aquel momento sancionó el rey Alfonso XII.Para completar este duro análisis, Bautista aborda el mal de la piratería y subraya que sus efectos van más allá de los 25 millones de discos tostados o los cientos de puestos de trabajo destruidos. Lo peor, según el máximo directivo de la SGAE, es "la erosión del sentido mismo del proceso creativo, que convierte la obra en una mercancía anónima, un saldo clónico sin referencias ni garantía de calidad". Y remacha: "El pirata, paradójicamente, será el nuevo patrón de las industrias culturales".
Más de 5.200 nuevos sociosAunque el año 2002 no ha dejado mucho margen para la euforia, otros elementos permiten augurar un futuro más alentador. El más significativo, tal vez, es el crecimiento de la masa social. A lo largo de los últimos doce meses, un total de 5.260 nuevos creadores se han dado de alta en las oficinas de la SGAE, lo que coloca a esta entidad ante una cifra histórica: más de 72.000 socios.De todos estos autores de nuevo cuño, 3.683 se inscriben en el ámbito musical, 691 en el audiovisual (cine y televisión) y 392 desarrollan su actividad en el terreno del teatro y de la danza. De los nuevos socios, 297 residen fuera de España. El colosal registro de obras de la casa se engrosó durante 2002 con unas 52.000 nuevas obras musicales y más de 5.000 títulos audiovisuales, entre largometrajes, cortometrajes, documentales, series y episodios de televisión.La maquinaria de información y gestión de la SGAE ha tenido que trabajar de forma intensiva durante toda la temporada. El proceso de reparto implicó procesar información sobre un total de 561.436 obras. Los perceptores de estos derechos de propiedad intelectual fueron 24.376 socios, entre autores y editores. En 2001, estos perceptores fueron 23.178, lo que implica un crecimiento de los socios en activo de un 5,2%.Al servicio de estos autores trabajan 498 empleados, plantilla total de la Sociedad General de Autores y Editores a fecha de 31 de diciembre de 2002. De ellos, el 57% son hombres y el 43% restante, mujeres. La edad media de este colectivo laboral es de 41 años.
De dónde proviene el dinero de los creadores españolesEl origen de los ingresos que la SGAE luego reparte entre sus socios se distribuye en los siguientes grandes grupos:- 82,5 millones de euros proceden de la radiodifusión y cable, un apartado que comprende la emisión por radio o televisión, incluidas las plataformas digitales y los cableoperadores. Esta cifra mejora en un 11,2% la obtenida durante el año 2001.- 54,9 millones de euros se generan a través de la comunicación pública; esto es, la ejecución de obras musicales y audiovisuales en locales y establecimientos de todas las características, ya sea en directo o a través de aparatos receptores y reproductores. A este respecto, el balance es un 10,8% más halagüeño que en la temporada anterior.- 61 millones de euros corresponden a la venta de soportes (discos, casetes, audiovisuales y material multimedia), con una caída de 6,4 puntos respecto a 2001. El drástico recorte en el sector discográfico contrasta con el apartado de videogramas: la eclosión definitiva del formato DVD conlleva un estirón de casi un 43% en esta franja de consumo.- Sólo 5,8 millones de euros se ingresan merced al canon de copia privada, la compensación que la Ley de Propiedad Intelectual establece para los autores por la venta de cintas vírgenes de audio y vídeo (18 céntimos por hora de grabación para audio y 30 céntimos para vídeo). El descenso es del 22,4% en un apartado donde ya se experimentó un desplome del 31% en 2001. Detrás de esta situación se encuentra la relegación de la casete virgen analógica, superada amplísimamente por el CD-R, cuyos fabricantes y distribuidores siguen despreciando sus obligaciones (morales y con sentencias judiciales de por medio) para con el mundo de la creación.- 14,6 millones de euros figuran en el capítulo de música en vivo, sumando los conciertos no clásicos (pop, rock, folk, música ligera...) y los sinfónicos. El crecimiento global es de un significativo 22%, pero con gran descompensación por géneros: la música popular acredita más de 25 puntos de subida, mientras que la clásica recorta en un 1,7% su ya de por sí modesta cuota de mercado.- 10,2 millones de euros corresponden a las representaciones y radiodifusiones de obras dramáticas, lo que equivale a un frenazo de 4,2 puntos respecto a 2001 (los mismos que se habían subido frente a 2000).- 23,8 millones de euros se obtuvieron por la explotación del repertorio de la SGAE en el extranjero, con el ya comentado 15,2% de retroceso. Los países donde nuestras obras obtuvieron una mayor presencia fueron, por este orden, Estados Unidos, Francia, México, Italia, Alemania, Portugal, Inglaterra, Holanda, Argentina (la tradicional primera clasificada) y Bélgica.
Teatro y danzaLa fecundidad de nuestros autores escénicos es cada vez un hecho más consolidado. Si en 2001 nos congratulábamos de que hubieran pasado por nuestro registro un total de 821 nuevas producciones teatrales y 138 coreografías, estas cifras se disparan hasta las 1.615 piezas dramáticas y 294 coreográficas de nueva creación. Hablamos, en consecuencia, de que se ha duplicado el índice de fertilidad creativa en este apartado. La huella de los nuevos autores y sus nuevas obras habrá de notarse en ejercicios sucesivos; en éste, de momento, los ingresos por creaciones dramáticas y coreográficas se han quedado estancados en 10,24 millones de euros, un 4% menos que en 2001.A la cabeza, por comunidades autónomas, siguen figurando Madrid (3,1 millones de euros), Cataluña (2,6 millones), Valencia (832.000 euros) y Andalucía (800.000), en igual orden clasificatorio que en 2001. Estas cuatro comunidades se bastan para representar el 73% de la recaudación nacional de artes escénicas.
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