El 24 de enero de 1975 a las 23.30, tras finalizar la ópera de esa noche, la Kölner Opernhaus recibió a un nuevo público dispuesto a escuchar a un pianista de jazz norteamericano -Keith Jarrett (Allentown, Pensilvania, 1945)- relativamente poco conocido, salvo por su espléndido trabajo desde 1970 tocando los teclados electrónicos en el grupo de Miles Davis.
Muchos gourmets del jazz, entre los que se incluía Miles Davis, profesaban una gran admiración por las grabaciones de Jarrett para piano solo, que tuvieron escasa difusión pero que lo animaron a ofrecer, desde 1973, conciertos de improvisación en solitario, origen de su debut en la Ópera de Colonia que parecía haber comprado todos los boletos para garantizar una catástrofe: el piano era un trasto inservible, Jarrett tenía fiebre, la hora era muy inapropiada, la organizadora tenía 17…
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