Precedido de un debate sobre 'Música y sexualidad', al que no pudimos asistir por la celebración de una media maratón en Londres que cortó el servicio de autobuses (en nuestra anterior visita a Londres nos pasó lo mismo, pero ¿cuántos maratones se celebran en el centro de Londres los domingos?), a las 3 de la tarde se celebró un concierto con música de Britten, Chaicovsqui y Ravel -¿pero Ravel no murió 'dentro del armario'?-, o sea, de tres homosexuales que experimentaron de manera muy distinta su sexualidad, los tres unos extraordinarios orquestadores que compartían la pasión por el refinamiento sonoro. Y este era seguramente el principal atractivo de un programa que puso a prueba el bien ganado prestigio de la Philharmonia Orchestra, que está celebrando su 80 aniversario y sigue en la primera división de las orquestas europeas.
Al frente de la orquesta Ryan Bancroft (Lakewood, California, 1989), quien es invitado regularmente por la Philharmonia desde sus años como Director Principal de la Orquesta Nacional de la BBC de Gales. Sin duda Bancroft cuida el sonido, sabe lo que quiere y es un director de gesto claro. Pero su discurso es neutro, y aunque hay articulación y contrastes dinámicos no existe dramatismo ni emoción. En los Sea Interludes de 'Peter Grimes' (1945) esto fue especialmente evidente: sin hilo conductor, sin narración clara, resultó una versión impecable pero muy fría. Y en el caso de Britten la intensidad emocional es fundamental.
Tampoco como acompañante nos convenció Bancroft. El Concierto para piano en sol mayor de Ravel es una obra muy delicada y sutil, y conviene que solista y director estén de acuerdo en el planteamiento ... lo que no ocurrió en este caso. Aunque Bruce Liu (París, 1997) no tiene un sonido muy potente, le sobra sensibilidad, fuerza rítmica y técnica, mientras Bancroft mantuvo su claridez y corrección, y su falta de empatía. La timidez de Ravel le llevaba a mostrar sus emociones por medio del hedonismo, que no es frialdad en absoluto, algo que no pareció comprender Bancroft.
Y así mientras en el primer movimiento Liu sonó andaluz, jazzístico y cercano a las músicas populares que le interesaban a Ravel, y en el segundo hizo maravillas en los momentos más introspectivos sin dejar de disfrutar de la riqueza rítmica, Bancroft y la Philharmonia Orchestra se centraron en el sonido, mimándolo incluso, pero con cierta frialdad que contrastaba con la visión de Liu. El final fue contundente, con los metales y la percusión sonando agresivos pero en absoluto desagradables, y Liu mostrando su técnica al tiempo que dejaba claro que no era eso lo que le interesaba de Ravel. El público aplaudió mucho a Liu, incluso hubo quien aulló, y como bis el pianista ofreció un 'clásico' no muy lejano a Ravel, la Rêverie L 76 (1890) de Debussy.
Tras el descanso, la Sinfonía nº 5 de Chaicovski, una obra tanto o más cargada de sentimientos-Patética- que la Sexta. Nuevamente una orquesta maravillosa, bien empastada, capaz de toda clase de recursos sonoros, obediente a las indicaciones del director, con un gran sentido del decoro como elemento identitario; y nuevamente un concepto general poco satisfactorio. El Andante inicial fue soso, el Allegro siguiente lleno de explosiones sonoras y juegos dinámicos que no siempre parecían coherentes, y aunque era imposible no disfrutar del sonido de la Philharmonia Orchestra el aburrimiento estaba siempre rondando. El famoso solo de trompa del segundo movimiento, el Andante cantabile con alcuna licenza, sonó impecable pero no lloraba, no había desolación, sólo tristeza y tampoco demasiada, el final del movimiento sonó fuerte y poco más. El tercer movimiento, que no es tan sentimental, es el que mejor sonó, mientras el cuarto -sin llegar a ser frío- adoleció nuevamente de esa falta de emoción que fue la seña identitaria de Bancroft.
Sala llena, muchos aplausos, pero para nosotros una cierta decepción: hemos escuchado orquestas mucho peores haciendo versiones -sobre todo en Chaicovski- mucho más interesantes y sobre todo emocionantes. Ganas de volver a escuchar a Liu y no tanto a Bancroft.
Desde 1996, informamos con independencia sobre música clásica en español.
Para disfrutar plenamente de nuestros contenidos y servicios, regístrate ahora. Solo lleva un minuto y mejora tu experiencia como lector.
🙌 Registrarse ahora
Comentarios