Vox nostra resonat

Cinco compositores, una orquesta

Irina Gruia
Auditorio de Galicia, sede de la Real Filharmonía de Galicia Auditorio de Galicia, sede de la Real Filharmonía de Galicia © Dominio Público
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A componer

Querido lector, detrás de cada sonido hay una voz que lo ha imaginado. Es hacia esas voces hacia donde se dirige esta nueva entrega.

En el marco del 30 aniversario de la Real Filharmonía de Galicia, dejamos por un momento el escenario para acercarnos a quienes escriben la música: voces diversas que han formado parte de este recorrido.

Fernando Buide, Juan Durán, Eduardo Soutullo, Octavio Vázquez y la mirada de Rogelio Groba en torno a la figura de su padre, el compositor Rogelio Groba, conforman un encuentro valioso: el de creadores con trayectorias reconocidas dentro y fuera de Galicia y de España, que han mantenido a lo largo de los años un vínculo directo con la Real Filharmonía de Galicia.

Han trabajado con distintas orquestas, pero, de algún modo, siempre acaban encontrando su casa aquí: en Santiago.

Porque la Real Filharmonía no ha sido solo una orquesta de interpretación, sino un espacio de encuentro con la creación, acompañando y dando visibilidad a la música contemporánea —especialmente la de nuestra tierra— en una relación construida en el tiempo junto a los compositores.

Las voces que siguen no pretenden abarcarlo todo, pero sí ser representativas de un tejido creativo vivo y diverso: cinco miradas que trazan aquí un fragmento de ese camino.

Fernando Buide. Una trayectoria construida junto a la orquesta

Antes de adentrarnos en cada una de estas voces, hay una idea que atraviesa buena parte de la creación actual en Galicia: la dificultad —o quizá la imposibilidad— de hablar de una única identidad. Como señala Fernando Buide, el panorama es hoy “tan diverso, que sería difícil generalizar ningún trazo común”, en un contexto en el que cada compositor construye su propio lenguaje a partir de influencias muy distintas.

Su trayectoria se define, en sus palabras, por un diálogo con la tradición y una apertura a múltiples referencias: “he heredado toda una tradición creativa del siglo veinte con la que dialogo”, entre sus maestros y la influencia de la escuela británica.

Fernando Buide (n.1980), compostelano y con formación en la Universidad de Yale, es una de las voces más representativas de su generación dentro de la creación musical gallega, con un recorrido marcado por la proyección internacional y el diálogo con distintos lenguajes contemporáneos.

Su música ha sido interpretada por orquestas y festivales de referencia, abarcando un catálogo que va de la creación sinfónica al ámbito escénico —con títulos como su ópera A amnesia de Clío, estrenada por la propia RFG—, en un lenguaje que combina tradición y contemporaneidad. Su relación con la Real Filharmonía de Galicia forma parte de ese recorrido, en una conexión construida con el tiempo.

Ganador del Premio AEOS-BBVA (2014) y compositor en residencia en la Real Academia de España en Roma (2011), su actividad reciente vuelve a situarlo en el centro de la creación actual: este mismo mes de abril de 2026 ha estrenado Ruada con la Orquesta Sinfónica de Galicia, obra encargada para su gira por el Reino Unido. Apenas una semana después, regresa a la Real Filharmonía, donde Paul Daniel dirigió su obra Mar ao norde.

Irina Gruia. ¿Qué papel ha tenido la Real Filharmonía de Galicia en tu trayectoria como compositor?

Fernando Buide. Tuve la suerte de trabajar con la orquesta desde mis inicios como compositor e ir creciendo y madurando con las oportunidades que me brindó, desde mis primeros trabajos sinfónicos hasta obras de gran formato como óperas. Si no fuera por esas oportunidades iniciales y el trabajo continuado de tantos años con los músicos de la orquesta no podría haber llegado a tener la experiencia para abordar trabajos sinfónicos tan ambiciosos. La orquesta está formada por excelentes músicos a los que uno, como compositor, debe escuchar y de los que siempre debe seguir aprendiendo. Además, tuve la suerte de tener una estrecha relación con Paul Daniel, quien ya desde sus años como titular de la English National Opera fue un convencido defensor de la creación actual, en el sentido más amplio del término.

Como él mismo señala, la Filarmonía ha sido “clave en posibilitar que tantos autores gallegos desarrollaran sus trayectorias tan diversas”, reflejando su papel como punto de encuentro entre generaciones y lenguajes. Cuando Fernando habla del conjunto compostelano se percibe una cercanía que va más allá de lo profesional: “me considero casi de la orquesta, en parte por tantos amigos que en ella tengo, y por haberme ganado su respeto después de tantos años de trabajo”.

Una conexión que se extiende también al plano sonoro, desde un profundo conocimiento de la formación:

FB. Tengo muy presente el sonido de la orquesta, a la que conozco desde que se creó siendo yo un adolescente. Cuando he escrito específicamente para la Filarmonía siempre tenía en mente muchos de sus rasgos distintivos, desde la calidez de la cuerda a la redondez de sus metales.

Juan Durán. Escribir para la excelencia

Una idea que encuentra eco también en las palabras de Juan Durán (n.1960), quien describe la creación actual desde un “eclecticismo apabullante” y una diversidad radical”, en la que conviven influencias muy distintas sin una estética común definida. En medio de esa diversidad, la escritura orquestal se convierte en un territorio de máxima exigencia.

Irene Gruia. ¿Cómo es escribir para una orquesta como la RFG?

Juan DuránEscribir para una formación de primer nivel como la Real Filharmonía de Galicia es, ante todo, una enorme responsabilidad. A veces utilizo el símil de que la RFG es como un Ferrari: una máquina de precisión excepcional que no puedes entregar a cualquiera. El objetivo siempre debe ser presentar un trabajo impecable, con un interés artístico que esté a la altura de lo que se espera. Después de casi veinte obras interpretadas por ellos, la sensación sigue siendo la misma que el primer día: esa tensión productiva por asegurar que cada detalle esté en su sitio y que la partitura funcione, tanto en el exigente trabajo interno con la orquesta como ante el juicio final del público.

Juan Durán, galardonado con el Premio Reina Sofía de Composición (2018), pertenece a una generación anterior a la propia creación de la Real Filharmonía de Galicia, con un itinerario ya consolidado en el ámbito sinfónico cuando la orquesta inició su andadura. Su catálogo, que abarca música vocal, de cámara y orquestal -con una presencia destacada en el repertorio contemporáneo gallego-, ha sido interpretado en distintos contextos nacionales e internacionales.

Su relación con la RFG se inicia en 2002, con la grabación de un CD dedicado a compositores gallegos bajo la dirección de Antoni Ros Marbà. Desde entonces, su música ha estado presente de forma continuada en la programación de la orquesta, en una colaboración especialmente marcada por la figura de Maximino Zumalave, a quien el propio Durán reconoce como “su gran valedor dentro de la institución” y como una figura “fundamental en la difusión de la música gallega, tanto histórica como contemporánea”. Bajo su dirección, se produjeron numerosos estrenos que, en palabras del compositor, le brindaron “la oportunidad vital de crecer”.

A esta relación se suma la interpretación de su obra por parte de distintos directores al frente de la RFG -Juanjo Mena, Pietro Rizzo, Oliver Díaz, Edmon Colomer o Javier Fajardo, entre otros-, con una mención especial a Paul Daniel, quien además seleccionó una de sus obras para un CD dedicado a compositores gallegos.

Durán sitúa la creación gallega en un ecosistema sostenido por la convivencia de formaciones como la Real Filharmonía de Galicia, la Orquesta Sinfónica de Galicia, la Orquesta Gaos o la 430 de Vigo, subrayando que, más allá de las condiciones de excelencia que estas hacen posibles, para los compositores, “el verdadero reto no es solo llegar, sino resistir”.

Irina Gruia. En el marco del 30 aniversario, ¿cómo valoras el recorrido de la RFG en relación con la creación musical y qué te gustaría ver en el futuro?

Juan Durán. En este 30 aniversario, es fundamental reconocer que la RFG ha comprendido con lucidez su misión: una orquesta no solo es custodia del gran repertorio clásico, sino que debe ser, por vocación, una ventana abierta a la creación actual. Valoro muy positivamente que hayan asumido ese papel de difusores de la música de nuestro tiempo. De cara al futuro, mi deseo es que esa apuesta se consolide, pero siempre bajo estrictos criterios de calidad y excelencia. La RFG no debe ser un laboratorio de experimentación básica —ese es un trabajo que el compositor debe traer hecho de casa—; a una orquesta de este nivel hay que acudir con una propuesta sólida, madura y rigurosa.

Una mirada que sitúa la exigencia no como límite, sino como condición necesaria para que la creación encuentre su lugar en la orquesta.

Eduardo Soutullo. Componer más allá del estreno

Con Eduardo Soutullo (n.1968), la relación con la orquesta se desplaza hacia la continuidad. Soutullo, Premio Nacional de Música en 2023, ha alcanzado una amplia proyección internacional, especialmente en el ámbito sinfónico, con obras interpretadas por distintas formaciones dentro y fuera de España.

Su relación con la Real Filharmonía de Galicia se remonta a 2006, con el encargo de But in vain, estrenada bajo la dirección de Antoni Ros Marbà. La colaboración se mantiene desde entonces de forma continuada, consolidando una presencia estable de su música en el repertorio de la orquesta. Durante la etapa de Paul Daniel, la relación se intensificó con la interpretación de obras como Alén —Premio de Composición de la AEOS—, así como páginas de su ópera Romance de lobos y Jobs and Gates at dawn, incluida en el disco Atlantic waters.

Irene Gruia. ¿Qué papel crees, Eduardo, que ha tenido (o podría tener) una orquesta como la RFG en el desarrollo de la composición gallega?

Eduardo Soutullo. Es evidente que el papel, tanto la RFG como de la OSG, ha sido determinante en la producción de obras contemporáneas de las últimas décadas, no solo de autores gallegos sino también de otros territorios.

A lo largo de estas décadas, Soutullo ha vivido su relación con la orquesta desde dentro —“siempre presente en los ensayos”—, en un trabajo que define como “muy enriquecedor para ambas partes”. Una experiencia que se refleja tanto en el escenario —como en el concierto de 2017 en las Xornadas de Música Contemporánea, con el auditorio completamente lleno— como en una escritura pensada desde la propia plantilla de la RFG.

Buena parte de sus obras han sido concebidas a partir de esta formación, en una forma de entender que la música debe tener vida más allá de su estreno:Componer para este tipo de plantilla permite que la obra sea interpretada por prácticamente cualquier orquesta, algo que no es tan fácil de conseguir con las obras compuestas para una plantilla mayor”.

Una perspectiva que vuelve a situar a las orquestas gallegas como espacios esenciales para sostener la creación.

Octavio Vazquez. Entre lo universal y lo propio

Lo universal y lo propio conviven en la obra de Octavio Vázquez (n.1972): una escritura que no busca definirse como “gallega”, pero en la que esa identidad atraviesa inevitablemente su música.

Con una trayectoria internacional consolidada y afincado en Nueva York desde 1999, donde desarrolla su labor como compositor y docente, y con formación en el Peabody Institute de la Johns Hopkins University, su relación con la Real Filharmonía de Galicia se remonta a sus años de formación, cuando, tras obtener el Premio Andrés Gaos con Memento, la obra fue estrenada bajo la dirección de Maximino Zumalave, iniciando una colaboración continuada.

A partir de ahí, la RFG ha acompañado distintos momentos clave de su recorrido, desde su primer encargo orquestal, Hermes (2004), hasta una etapa especialmente intensa durante los años de Paul Daniel. Dentro de ese recorrido, algunas obras reflejan de forma especialmente clara la evolución de su lenguaje, como Tropos para violín y orquesta (2010), Ewiges Licht II (2011, arr. 2013) o Penélope (2014).

Entre los proyectos más destacados de esta colaboración se encuentra el concierto para gaita y orquesta Viúvas de vivos e mortos, encargo de Cristina Pato con el apoyo de New Music USA, que la orquesta estrenó y grabó bajo la dirección de Paul Daniel. De esta misma obra forma parte Elas, su tercer movimiento, de hecho, interpretado recientemente en el concierto conmemorativo del aniversario de la orquesta.

A este se suma Maya, concebida como el primer movimiento de una trilogía aún por completar —“espero que en un futuro próximo se pueda completar el proyecto”, señala el propio compositor— y estrenada en el concierto de despedida de Paul Daniel.

Irina Gruia. ¿Cómo ves hoy la composición gallega?

Octavio Vázquez. A pesar de que aún queda mucho por hacer, la composición gallega está atravesando un gran momento histórico, especialmente en lo que respecta a oportunidades y al surgimiento de joven talento.

- Cuando me fui de Galicia en 1989, no había orquestas ni apenas intérpretes profesionales, más allá de los directores de algunas bandas municipales importantes. Aunque todo es mejorable, el crecimiento desde entonces ha sido enorme.

- Un papel fundamental que la RFG ha desempeñado —y que sigue siendo extremadamente importante— es mantener una política activa de encargos, estrenos y programación, especialmente de jóvenes compositores e intérpretes gallegos de gran nivel. A esto se suma su labor pedagógica, reflejada en la Escola de Altos Estudos Musicais y en otras iniciativas orientadas al público más joven, contribuyendo así a un ecosistema musical más sólido y sostenible.

En su caso, la plantilla clásica de la RFG se ha convertido en un espacio natural de escritura: aunque trabaja con formaciones más amplias fuera, aquí encuentra una cercanía con los músicos, con quienes siente que trabaja “en casa”.

Dentro de su generación, mantiene además una especial cercanía con compositores como Eduardo Soutullo o Fernando Buide, con quienes comparte ese equilibrio entre distintas influencias y lenguajes.

Como él mismo señala, “cuando escribo, lo hago de manera ‘universal’; no intento escribir ‘música gallega’, aunque evidentemente eso forma parte de todo lo que hago”. En ocasiones, esa influencia es directa, ya que muchas de sus obras tienen raíces profundas en la música tradicional. “Dependiendo del punto de vista, para unos seré ‘demasiado gallego’ y para otros ‘demasiado universalista’.”

Rogelio Groba. La música como legado compartido (en las palabras de su hijo, Rogelio Groba Otero)

La mirada de Rogelio Groba hijo —director de la Orquesta de Cámara Gallega y presidente de la Fundación Rogelio Groba—nos acerca a la figura de su padre, Rogelio Groba (1930–2022), una de las personalidades más singulares de la creación musical en Galicia.

Autor de un catálogo que supera los 700 títulos, su obra abarca desde la música sinfónica hasta la ópera y la música de cámara, configurando un lenguaje propio en el que conviven la tradición, el expresionismo y una profunda raíz gallega.

Fue uno de los primeros compositores en trasladar ese enorme caudal etnográfico a un lenguaje propio, creando obras que “rezuman Galicia por los cuatro costados”, tal como recuerda Rogelio.

Su lenguaje se articula en torno a “tres columnas básicas (el corpus de su música en estilo antiguo, su estilo más neorromántico y su estilo más expresionista y valleinclanesco) que conforman una personalidad compositiva muy original y muy coexionada.”

Irina Gruia. ¿Hay algún recuerdo que te gustaría compartir sobre la relación de tu padre con la RFG?

Rogelio Groba Otero. Rogelio Groba siempre pensó, desde la creación de la Real Filharmonía, que esta orquesta podría ser una fantástica herramienta para la difusión de la música clásica pero también para la difusión de nuestra personalidad creacional. Siempre es bueno desear que las tornas cambien y que los objetivos de las orquestas públicas amplíen su ámbito en la programación y el cuidado de grandes repertorios que artistas como Rogelio Groba han creado y que tienen que servir para la cimentación de una cultura sana y robusta que nos enorgullezca como un pueblo europeo que sabe cuidar y construir su historia musical.

Y añade una reflexión que atraviesa toda la visión de la música de Groba: "Las orquestas no son un fin en sí mismas, sino que realmente son una cadena del engranaje cultural entre compositor, intérprete y público; si se rompe ese vínculo, no solo se empobrece la música, sino también la experiencia de la audiencia.”

En ese recuerdo, su hijo evoca también algunos momentos especialmente queridos de su relación con la orquesta: el estreno de su Concierto para flauta y orquesta, bajo la dirección de Manuel Hernández Silva; el Concierto Lorquiano para orquesta, con la batuta de Mijaíl Yurovsky; y el estreno de Plenilunio, dirigido por Antoni Ros Marbà.

La Real Filharmonía de Galicia formó parte también de su despedida: fue con esta orquesta con la que Rogelio Groba dirigió su último concierto.

Coda

Para mí ha sido un honor poder conversar con los cinco invitados de esta entrega. Más allá del agradecimiento por su generosidad al compartir sus voces en este pequeño mapa en torno al 30 aniversario de la RFG, queda también una impresión difícil de condensar en una sola palabra.

Diversidad. Admiración. Cercanía en torno a la Real Filharmonía de Galicia. Cinco nombres —cuatro de ellos aún escribiendo el presente— que han contribuido a situar la creación gallega en un lugar de referencia.

A lo largo de estos treinta años, la RFG ha acompañado de forma constante la música de su tiempo, sosteniendo una relación continuada con la creación contemporánea que forma parte de su propia identidad.

Un recorrido que hoy se reconoce también en la proyección de muchos de los compositores que han pasado por ella, cuyas voces se escuchan dentro y fuera de Galicia.

Y quizá ahí esté la clave: en una forma de acompañar la creación sostenida en el tiempo.

Nota de redacción. La publicación de la serie RFG tres décadas compartidas es una iniciativa exclusiva del diario Mundoclasico.com, independiente de la Real Filharmonía de Galicia y del Consorcio de Santiago y no autorizada por estas instituciones públicas.
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