Discos

En dos palabras: impresionante, imprescindible

Raúl González Arévalo

viernes, 11 de abril de 2003
George Friederich Händel, Rinaldo (versión de 1711). Vivica Genaux (Rinaldo), Miah Persson (Almirena), Inga Kalna (Armida), Lawrence Zazzo (Goffredo), Christophe Dumaux (Eustazio), James Rutherford (Argante), Dominique Visse (Mago cristiano). Freiburger Barockorchester. René Jacobs, director. Martin Sauer, director artístico. René Möller, ingeniero de sonido. Tres compactos DDD de 193 minutos de duración grabados en agosto de 2002 en Congress Innsbruck, Austria. Harmonia Mundi HMC 901796.98
Harmonia Mundi ha vuelto a dar en el clavo con una grabación que, sin duda alguna, constituirá uno de los acontecimientos musicales del año, no sólo en el campo de la música antigua o la ópera, tal es el acierto y la calidad que rodean esta grabación.Respecto a la versión registrada, en esta ocasión nos encontramos con el 'Rinaldo' de la mezzosoprano Vivica Genaux, suponemos que asumiendo la partitura original del castrado que estrenó el papel, Nicolini, y un 'Goffredo' contratenor, el de Lawrence Zazzo. Aunque no se indica explícitamente la versión escogida, hemos de suponer que es la de 1711, citada en las notas, de la que se reproduce la portada del original.Como ya hizo con ocasión del disco dedicado a arias para Farinelli, comentado en su día por Mundoclasico.com, Harmonia Mundi ha vuelto a confiar las notas al reputado musicólogo Reinhard Strohm, de la Universidad de Oxford, que ofrece una serie de interesantes reflexiones sobre los valores de la sociedad londinense de principios del siglo XVIII, la ideología de la ópera barroca y su reflejo en esta 'ópera cristiana', alegoría del incipiente Imperio Británico. Todo un lujo de manifiesto historiográfico en la senda de una historia social de la música sustentada en un agudo análisis del entorno social y económico, tal y como acostumbra el citado autor.El comentario musical, como en la ocasión anterior ya citada, viene de la mano del director René Jacobs, que explica las opciones musicológicas seguidas. Como toda elección, podrá ser más o menos discutida, pero nadie podrá dudar a estas alturas del magisterio y la autoridad de Jacobs en el presente campo, ni la valentía que supone el riesgo de incluir en el bajo contínuo, además del tradicional clavicordio, el violonchelo y el laud, un harpa -instrumento de larga tradición en las Islas Británicas a la llegada de Händel- y un órgano de cámara. Pero el alarde de imaginación viene de la mano de las castañuelas empleadas en la aparición de las sirenas en el segundo acto. El resultado es brillante.La joven mezzosoprano Vivica Genaux ('Rinaldo') se ha impuesto como un valor firme en la ópera barroca. Voz homogénea, de amplio fiato, más incisiva en los agudos que en los graves, presenta una adecuación al estilo impecable y un dominio de la coloratura que satisfará a los más exigentes en pruebas como 'Venti, turbini' o el duetto con Armida 'Fermati', donde las protagonistas alcanzan una velocidad de vértigo. Pero también sabe poner de relieve el aspecto tierno del personaje en la conmovedora 'Cara sposa'. En definitiva, toda una creación este 'Rinaldo', gracias a una perfecta articulación del idioma a través de un fraseo acertado, característica que comparte con el resto del reparto.Las dos protagonistas femeninas están impecables: Inga Kalna como 'Armida' huye del retrato histérico en el que caen algunas intépretes para ofrecer una maga agresiva a la que Jacobs ofrece una entrada impresionante, un 'Furie terribili' con unas variaciones y escaladas al sobreagudo de infarto. Sin embargo, alcanza el punto álgido en uno de los momentos estrella de la grabación, el final del segundo acto con la patética 'Ah, crudel' y la siguiente 'Vo' far guerra'. Por otra parte, aunque 'Almirena' no alcanza la variedad de situaciones de 'Cleopatra', ofrece unas posibilidades que siempre son aprovechadas por Miah Persson, cuya voz, de color más claro que la de Inga Kalna, ofrece un contraste perfecto entre las dos protagonistas. Su principal acierto a la hora de retratar el personaje es evitar la imagen de sauce llorón, pues 'Almirena' es algo más que la preciosa 'Lascia ch'io pianga'; dulce en el dúo con 'Rinaldo', 'Scherzano sul tuo volto', altiva ante los requerimientos de 'Argante', sabe dar entidad a su papel.Quizá la gran sorpresa de la grabación venga de la mano de los dos contratenores principales, Lawrence Zazzo ('Goffredo') y Christophe Dumaux ('Eustazio'), de voces cálidas, bien vibradas, homogéneas, con intención en el fraseo. La voz del primero es de mayor calidad que la del segundo y, desde luego, se ve favorecido por el mayor desarrollo de su personaje. Habrá que estar atentos a sus carreras futuras. Por su parte, James Rutherford sabe otorgar a 'Argante' toda la autoridad que el papel requiere, saliendo honrosamente de las dificultades inmensas de 'Sibiliar gli angui', más holgado en 'Basta che sol tu chieda'.La otra estrella de la grabación es la magnífica Freiburger Barockorchester, formación de primer orden que no se ve perjudicada por la espectacular toma de sonido, antes bien, ésta acentúa si cabe la brillantez de su ejecución. Se hace muy difícil destacar de manera particular a los componentes, pero quisiera señalar la facilidad con la que suenan las trompetas en 'Or la tromba' y la actuación al clavicordio de Nicolau de Figueiredo, más que sobresaliente en la cadencia de 'Vo' far guerra'.La dirección de Jacobs no merece sino elogios: rigurosa, precisa, flexible, tan fantasiosa como los ornamentos que introduce a lo largo de toda la interpretación, para cantantes y músicos. El resultado final de esta grabación, de la que es el máximo responsable e impulsor, no hace sino añadir méritos a la labor impagable que viene realizando desde hace ya varios años. De las versiones de esta ópera -en estudio ya van tres-, ésta se impondrá como la de referencia.

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