La pregunta se refiere a una famosa crítica (si no
recuerdo mal era de Massimo Mila, o un nombre de parecida importancia entre la
musicología italiana) de la exhumación del título en 1962 con Sutherland y
Simionato, con los cortes que se estilaban entonces. Al parecer, las tales arrugas tenían que ver con los
cortes practicados, más o menos como en un lifting no muy acertado.
Es cierto, se trata de la ópera más larga de Rossini
(después del Tell, claro), de la
última concebida para Italia, y por la que se tomó un trabajo llamativo. Con
leer las pocas páginas que le dedica Fedele D’Amico en su gran pequeño libro Il teatro di Rossini (Universale
Paperbacks, Il Mulino, 1992) se aclaran y ponen en contexto muchas cosas. Ya
desde la misma obertura, que no en vano estaba entre las predilectas de
Toscanini en sus conciertos: ‘Esta doble…
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