Discos

Un Schoenberg apasionante

Nipper Larrañaga
Boris Berman: Debussy, Schoenberg, Scriabin, Prokofiev
Boris Berman, piano. Claude Debussy: Suite bergamasque. Arnold Schoenberg, Seis pequeñas piezas op. 19, y Cinco piezas op. 23. Sergei Prokofiev, Visions fugitives op.22. Alexander Scriabin, Cinco preludios op. 74. Un disco de 71 minutos grabado del 6 al 8 de enero de 2025 en el Morse Hall del Sprague Memorial Hall de la Universidad de Yale. Matt LeFevre, ingeniero de sonido. Eric Rouyer, productor. 2026 by Le Palais des Dégustateurs. PDD048
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Boris Berman (Moscú, 1948) se ha convertido en uno de los artistas 'habituales' del sello Le Palais des Dégustateurs, creo que este es el octavo disco que saca en este sello desde 2017 (en realidad 11, porque algunos son dobles). Como director de la sección de piano de la Yale School of Music, allí ha grabado también este disco, en el Morse Recital Hall del Sprague Memorial Hall de la Universidad de Yale (EEUU), en enero de 2025. 

No me convenció la interpretación de la Suite bergamasque (1890) de Claude Debussy, me resulta una tradición rara (¿rusa?), pero en cambio conozco pocas grabaciones de las Seis pequeñas piezas op. 19 (1911) y las Cinco piezas op 23 (1920-23) de Schoenberg que me hayan gustado tanto. Berman es consciente de que se trata de literatura pianística tradicional y no busca vanguardias raras en ellas, sólo música para piano y muy buena. Y por escuchar este Schoenberg ya merece la pena el disco. Cabe recordar que ya desde sus primeros tiempos en Moscú, a finales de los años 1960, Berman estrenó en Rusia obras de Arnold Schoenberg, junto con Karlheinz Stockhausen, Luciano Berio o György Ligeti; o sea, las vanguardias centroeuropeas le resultan 'naturales'. 

Pero además el disco incluye las Visions fugitives op.22 (1917) de Sergei Prokofiev, veinte piezas, en general breves o muy breves, que no  son demasiado frecuentadas fuera de Rusia. Berman es discípulo de Lev Oborin (1907-1974), el ganador del primer Concurso Chopin en 1927 (ese donde Shostakovich, con un ataque de apendicitis, sólo obtuvo una 'mención de honor') y por lo tanto conoce casi de primera mano la música para piano de Prokofiev, y eso se nota. Una interpretación 'clásica' que incorpora lógicamente elementos añadidos por Berman a lo largo de su carrera, pero también ese sustrato básico que adquirió en el Conservatorio de Moscú con Oborin y otros músicos que habían conocido y tocado con Prokofiev, fallecido en 1953. De hecho, Berman ha publicado en los últimos años dos libros sobre las Sonatas para piano de Prokofiev. 

El disco se cierra con los Cinco preludios op. 74 (1914) de Alexander Scriabin, el compositor maldito de la URSS. Por lo que me contaron, ningún pianista era premiado en sus estudios o concursos si tocaba Scriabin como compositor fundamental (podía tocarse alguna piececita para cubrir el programa, pero no más) aunque casi todos lo estudiaban y lo conocían bien. Desde entonces las cosas han cambiado radicalmente y Scriabin ha pasado ya a convertirse en un clásico. La versión de Berman es muy libre, resaltando lo que de nuevo respecto a sus contemporáneos tenía Scriabin. Aquí no hay ideas ni apenas narración, sólo sonidos. 

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