Dos estrellas ya casi consagradas, que cantan ya en todas las grandes casas de ópera, las dos con reputación de grandes estilistas, montan al alimón este recital sin sorpresas, con todos los grandes hits de Mozart para barítono y mezzo y una mini-selección del Barbero de Sevilla de Rossini. El único fragmento algo menos usitado es el aria alternativa de Guglielmo en Così fan tutte...
Y la interpretación es... igualmente sin sorpresas. Desandre convierte a Cherubino en una señorita melindrosa, y resta toda malicia a Susanna. Montague-Rendall no tiene los graves para encarnar al conde de Le nozze, y como no sabe dar a Don Giovanni el necesario punto inquietante lo convierte en un seductorcillo adolescente de barrio.
La orquesta dirigida por Scolnik-Brower suena siempre demasiado fuerte, cubriendo a los cantantes. Lástima, porque algunos de sus solistas instrumentales (fagot, violín, oboe, violonchelo) son notabilísmos, ... otros (trompas) no tanto.
Scolnik-Brower da por otra parte una versión de la obertura del Barbero de Sevilla que por su dramatismo fuera más pertinente como obertura de Elisabetta regina d'Inghilterra...
En fin, para encontrar algo que despierte nuestro interés que hay que esperar a ‘Una voce poco fa’ en que mezzo (con los adornos previstos por Rossini para soprano) y orquesta van por fin a la par de volumen y en que Desandre da muestra de un total dominio de la ornamentación.
Ah sí, y el primer bis, el dúo de La viuda alegre, muy bien cantado por Montague-Rendall con una orquesta respetuosa. En cuanto al segundo bis, la canción de De Curtis en un arreglo de un empalago sin límites, mejor enterrarlo en el olvido más profundo.
Gran éxito de público.
Desde 1996, informamos con independencia sobre música clásica en español.
Para disfrutar plenamente de nuestros contenidos y servicios, regístrate ahora. Solo lleva un minuto y mejora tu experiencia como lector.
🙌 Registrarse ahora
Comentarios