Dos conciertos por el precio de uno: en primer lugar, dos obras del repertorio sinfónico para un recital de orquesta tradicional; a continuación, una selección de canciones de diversos tipos y estilos como en cualquier concierto de pop tradicional. Sin embargo la mezcla resultó un tanto desconcertante, porque ambos platos eran tan dispares que en vez de ser degustados como primero y segundo lo fueron como merienda y cena, es decir, un concierto y después otro distinto, y ambos de extensión considerable.El primero de ellos estuvo destinado al lucimiento de la Tapiola Sinfonietta, una orquesta de cámara con una sección de cuerda realmente sólida, claramente superior a unos vientos de menor calidad y con algún profesor algo extravagante, como el clarinetista que ejecutó cuartos de tono en cierto solos del Cassazione y slaps en el último…
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