Francisco Guerrero (1951-1997) está considerado por el mainstream de la crítica musical y la musicología española como el paradigma de la radicalidad vanguardista en la música española. Una perspectiva que comparto totalmente si asumimos que eso implica la inclusión de Guerrero en el cosmos estético falangista en el que se sumergió de la mano de sus mentores: Luis de Pablo y Tomás Marco. Al igual que ellos, Guerrero -sin renunciar al radicalismo falangista- optó por ponerse bajo el velo protector de la estética del Opus Dei que miraba con predilección las expresiones artísticas -como la abstracción pictórica- que, desde su perspectiva, despojaban al arte de todo contenido tanto social como emocional, elevando el rigor estructural a un nivel prioritario y casi monopolístico.
En los años 1970, y por vez primera en la historia del…
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