España - Cataluña

Pastel de bodas

Jorge Binaghi
Mozart, Le nozze di Figaro. Regie de Pazos
Mozart, Le nozze di Figaro. Regie de Pazos © 2026 by David Ruano / Gran Teatre del Liceu
Barcelona, miércoles, 10 de junio de 2026.
Gran Teatre del Liceu. Le nozze di Figaro (Burgtheater, Viena, 1 de mayo de 1786). Libreto de Lorenzo Da Ponte sobre la comedia homónima de Beaumarchais. Música de W. A. Mozart. Puesta en escena: Marta Pazos. Escenografía: Max Glaenzel a partir de una idea de M. Pazos. Vestuario: Agustín Petronio. Iluminación: Nuno Meira. Coreografía: Andreas Heise. Intérpretes: Samuel Hasselhorn/André Schuen (Conde), Annett Fritsch/Adriana González (Condesa), Anna Prohaska/Sara Blanch (Susana), Alejandro Baliñas/Luca Pisaroni (Fígaro), Mercedes Gancedo/Julia Lezhneva (Querubín), Mireia Pintó (Marcellina), AlejandroLópez/ Roberto Scandiuzzi (Bartolo), Roger Padullés (Basilio), Moisés Marín (Don Curzio), Luis López Navarro (Antonio), Lucía García (Barbarina), Oihane González y Cristina Tena/ Natàlia Perelló y Elisabeth Gillming (dos muchachas). Orquesta y Coro (maestro: David-Huy Nguyen Phun) del Teatro. Director: Giovanni Antonini
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Hace cuatro años tuvimos una no muy digerible trilogía de Mozart y Da Ponte; tal vez era justo empezar, una a una, nuevas producciones. Y como en el orden del tiempo primero fueron Las Bodas… (para mí la más maravillosa de tres perfecciones inalcanzables). 

Sólo que, como de costumbre, empezando por la puesta me parece que el gasto no se justificó porque si Marta Pazos había firmado un estimable espectáculo con el estreno absoluto de Alexina B. el salto de ésta a Mozart es o puede ser mortal no sólo por la diferencia entre las obras sino porque, como también de costumbre, hay títulos que despiertan imaginaciones ya de suyo febriles y que entonces se esmeran en serlo aún más.

Un enorme pastel de bodas de esos que se ven, para cumpleaños o celebraciones, en musicales o films sobre la mafia del Hollywood de los años 30 a 50 del pasado siglo, en el que los personajes son los típicos muñequitos que sirven de adorno, cada uno vestido a su vez con vistosos y fuertes colores que sobre todo se refieren a marcas en su mayoría de dulces conocidos (chocolate) El Conde empieza al 80% y luego de terminar al 100% en el tercer acto ya sale disfrazado para el bodorrio (bombones, miel, mantequilla).

Que la gente se ría en el tercer acto cuando aparece la Condesa vestida de bombón (así debe cantar ‘Dove sono’, pero para el segundo acto usa unos guantes negros largos que harían la envidia de cualquier Rita Hayworth en Gilda…) no sé si es de satisfacción (no me sorprendería) o de cachondeo.

El primer día parece haber habido pareceres contrastantes al final. En mis funciones (llenas, en especial las del primer reparto, pero no totalmente y con deserciones en la pausa) sólo hubo risas y comentarios que a veces molestaron a los que habían ido a oír además de a ver. Hace poco, en el mucho más serio Palau, András Schiff tuvo que interrumpir su concierto para pedir que se marcharan quienes no sabían comportarse (no lo hicieron ni pidieron disculpas): estoy esperando el día en que alguien abandone el escenario o el podio y sea tachado de clasista, elitista y hasta de artista…

Como ya sabemos que a los directores de escena los ponen nerviosos las arias en las que un cantante suele estar sólo, aquí hemos tenido coreografía (en el primer acto uno de los bailarines casi se cae por mantener una postura incómoda -día 9-): las más inocuas son las de Fígaro y la última de Susana. A ‘Dove sono’ la salvó tal vez la falta de imaginación, pero se compensó con creces con la del Conde en la que se saca del pantalón dos huevos con los que tiene que cantar toda el aria para volvérselos a introducir de espaldas al público mientras una serie de huevos rotos-ya presentes en el primer acto como coro, mientras éste cantaba desde el foso- danzaban a su alrededor (imagino que eran los que se usaron para el pastel).

Mientras el maravilloso ‘duettino’ de la Condesa y Susana se convertía en la preparación (más o menos exagerada -las del primer reparto se divirtieron lo suyo y les doy la razón) de otra delicia culinaria, lo ‘mejor’ y más ‘atrevido’ ocurrió durante el aria de Susana del segundo acto (‘Venite, inginocchiatevi’), que nadie supo si había cantado o no y si bien o mal. Como se sabe Cherubino el paje acaba de cantar ‘Voi che sapete’ a la Condesa y su camarera, y al parecer el chico está expresando las confusiones erótico-amorosas de la adolescencia. Pero hete aquí que unos minutos después, a las mismas damas que lo están vistiendo arrodillado, les demuestra que tiene experiencia o imaginación vivaz metiéndose bajo las faldas primero de una y luego de la otra. Con esto creo haber dado una idea de la producción, y si no vayan ustedes mismos a verla.

Mozart, Le nozze di Figaro. Dirección musical: Giovanni Antonini. Puesta en escena: Marta Pazos. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, junio de 2026. © 2026 by David Ruano / Gran Teatre del Liceu.Mozart, Le nozze di Figaro. Dirección musical: Giovanni Antonini. Puesta en escena: Marta Pazos. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, junio de 2026. © 2026 by David Ruano / Gran Teatre del Liceu.

Pero vamos al primer reparto. Por suerte comencé con el segundo de modo que al día siguiente todo me pareció casi estupendo. Alejandro Baliñas tiene condiciones para hacer de Figaro, pero no aún, o no aún en el Liceu. Agudos abiertos, recitativos poco inspirados. Si Luca Pisaroni exhibe siempre menos color y alguna limitación en el agudo lo suple con su experiencia y su estilo. Muy buena la única Barbarina de Lucía García. La otras veces excelente Mireia Pintó (Marcelina) sufrió -con otros- cantar en un espacio inmenso y bastante abierto.

Del Bartolo de Alejandro López sólo diré que mientras lo escuchaba pensaba en la grabación de la gran y difícil aria de ‘La vendetta’ de Kipnis (en alemán, sí, pero qué lección). Mucho mejor, pese al declive en la nota alta, Roberto Scandiuzzi, que sabe crear un personaje aun vestido como lo estaba su pobre personaje. Muy bueno también el Basilio de Roger Padullés y óptimo el Don Curzio de Moisés Marín (que está pidiendo a gritos que se le dé una mejor oportunidad), artista estupendo y muy buen cantante.. Del Antonio de Luis López Navarro, bien interpretado, prefiero no decir nada respecto a la prestación vocal: ciertamente no hay papeles pequeños en Mozart.

Mozart, Le nozze di Figaro. Dirección musical: Giovanni Antonini. Puesta en escena: Marta Pazos. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, junio de 2026. © 2026 by David Ruano / Gran Teatre del Liceu.Mozart, Le nozze di Figaro. Dirección musical: Giovanni Antonini. Puesta en escena: Marta Pazos. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, junio de 2026. © 2026 by David Ruano / Gran Teatre del Liceu.

El Cherubino de Mercedes Gancedo fue lo mejor del segundo reparto y, salvo ser soprano, se movió vocalmente dentro de los cánones habituales (digamos los de una Berganza o una Jurinac, aunque los nombres den miedo y nostalgia). Julia Lezhneva es una magnífica cantante, sobre todo del barroco, y sus variaciones y ornamentaciones fueron estupendas y no llegaron a desfigurar la línea de Mozart, pero pertenecían a un mundo anterior al suyo. Se llevó grandes aplausos y su personificación fue deliciosa.

El Conde estuvo en mano de dos excelentes liederistas, y ese hecho los perjudicó un poco. Samuel Hasselhorn tiene más voz que la que proyectó y lo hizo correctamente, pero no entusiasmó. Mejor le fue a André Schuen, sin llegar nunca a su excelencia como recitalista, entre otras cosas por una emisión ostentosamente abierta en los recitativos que, pese a su excelente italiano, hacía en particular de los recitativos una exageración casi constante.

Anna Prohaska fue hace tiempo una excelente Marzelline en un Fidelio en Lucerna dirigida por Abbado, que la tenía en gran estima. Su Susana no fue mala y una vez que no se la oyó al principio logró que eso sucediera. La voz no tiene brillo, canta correctamente, y casi no se distingue de la de Annett Fritsch, una Condesa de veras modesta, de agudo metálico, incapaz de medias voces y sin trino.

Mozart, Le nozze di Figaro. Dirección musical: Giovanni Antonini. Puesta en escena: Marta Pazos. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, junio de 2026. © 2026 by David Ruano / Gran Teatre del Liceu.Mozart, Le nozze di Figaro. Dirección musical: Giovanni Antonini. Puesta en escena: Marta Pazos. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, junio de 2026. © 2026 by David Ruano / Gran Teatre del Liceu.

Incomparablemente mejor fue la vivaz Susana (en la medida en que podía ser un personaje y no una marioneta) de Sara Blanch, aquí sí en su elemento histriónico y vocal, quien tuvo mucho éxito y una buena ovación tras la maravillosa ‘Deh, vieni non tardar’ (rodeada de esos estúpidos angelitos).

Sin duda lo mejor en términos vocales y de estilo fue la estupenda Condesa de Adriana González (un comentario que me llegó, en sentido apreciativo, y comparto fue ‘esta es de las de antes’) que no sólo firmó un ‘Dove sono’ de manual con trinos y messe di voce sino que cantó una contenida, refinada, y por lo mismo más emocionante cavatina de presentación.

El coro cumplió bien, pero no muy bien, ya que en el primer acto resultó un tanto estridente. Bien la orquesta, reducida, pero decepcionante la batuta de Giovanni Antonini. Si digo que el mejor momento fue la arietta de Barbarina en el cuarto acto queda claro que no hubo mucho humor ni brillo ya desde una obertura donde los metales resultaron algo así como hachazos mecánicos, muchos tiempos fueron lentos y en otros momentos la orquesta simplemente carecía de interés.

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