Sabido es que Brundibar fue estrenada en el ghetto de Varsovia durante la ocupación alemana y que fue después representada en el campo de concentración de Therensienstad. Hans Krasa consiguió crear una música que, sin renunciar a ser de su tiempo, sigue encantándonos hoy por su frescura y también por su ternura, convirtiéndose, junto a Hansel y Gretel de Humperdinck, el Carnaval de los animales de Saint-Saëns o Pedro y el Lobo de Prokofiev, en una de las obras faro del repertorio infantil.
Eso sí, como en el caso de las dos últimas obras citadas, la duración de Brundibar no se adapta a los usos comerciales actuales que requieren que el espectáculo dure al menos una hora, así que cada vez que se presenta al público es menester realizar añadidos a la obra de Hoffmeister-Krasa.
La Opera-Comique decide añadir varias obras de inspiración infantil de músicos cercanos en el tiempo a Krasa (Janáček, Poulenc y Martinet), amén de una canción anónima que se cantaba en el citado campo de concentración.
Para estructurarlas, los directores de escena Muriel Mayette-Holtz y Jean-Claude Berutti recurren a De Pitchik à Pitchouk, un texto del siempre inteligente Jean-Claude Grumberg, escritor francés conocido sobre todo por sus obras teatrales que saben combinar lucidez, humor y -en este caso- también ternura 1.
La escena y trajes de Rudy Sabounghi representan una clase de los años treinta o cuarenta en que los niños van a hacer sus deberes, reñir entre ellos, interpretar el citado texto de Grumberg o aún representar Brundibar.
El texto teatral es encarnado con brío por distintos niños de la Escolanía de la Opera-Comique 2, bien dirigidos actoralmente. También los distintos papeles de Brundibar son encarnados por niños de la Escolanía, todos ellos sonorizados.
Los profesores de Les Frivolités Parisiennes (la excelente compañía que tantas satisfacciones depara al melómano francés, redescubriendo obras líricas ligeras de los años 1850 a 1940) se lucen una vez más. En particular durante la obra puramente instrumental de Janáček, Juventud, escrita para conjunto de vientos. Langrée dirige a unos y a otros con mano atenta y segura, sin perder el espíritu juguetón inherente a las obras programadas.
Al final de Brundibar, varios vídeos grabados en Theresienstadt nos recuerdan el horror que aquellos niños sufrieron. Y personalmente no me hubiera molestado que hubiesen aprovechado para evocar no sólo el horror pasado sino también todos los horrores presentes, todos los niños que en estos mismos momentos sufren las guerras, las opresiones y los genocidios.
1. Desconozco si Grumberg ha sido traducido al español. Si tal es el caso, recomiendo vivamente al amable lector obras como H.H. (suerte de confrontación entre los dos espíritus alemanes encarnados por Heinrich Heine y Heinrich Himmler), Los ñuf (obrita de tremendo sarcasmo sobre los prejuicios raciales) o Amorphe d'Ottenburg (tremenda tragicomedia histórica que habla de hoy y de siempre).
2. La Maîtrise de l'Opéra-Comique es un bonito proyecto musico-pedagógico que da excelentes frutos, verbigracia el espectáculo del pasado domingo.
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