España - Andalucía

Emoción y belleza

Maruxa Baliñas y Xoán M. Carreira
Bolero de Maurice Béjart
Bolero de Maurice Béjart © 2026 by Fermín Rodríguez
Granada, viernes, 3 de julio de 2026.
Teatro del Generalife. Dionysos (Suite). Coreografía: Maurice Béjart. Música: Manos Hadjidakis. Telón: Yokoo Tadanori. Vestuario: Gianni Versace. L’Oiseau de Feu. Coreografía: Maurice Béjart. Música: Igor Stravinsky. Diseño de escenografía y vestuario: Joëlle Roustan y Roger Bernard. Boléro. Coreografía: Maurice Béjart. Música: Maurice Ravel. Diseño de escenografía y vestuario: Maurice Béjart. Béjart Ballet Lausanne. Julien Favreau director artístico. 75 Festival Internacional de Música y Danza de Granada
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El Béjart Ballet Lausanne actuó en el Teatro del Generalife, habitual sede de los espectáculos coreográficos en el Festival de Granada. Un bellísimo recinto cargado de 'distinción' y que luce precioso en las fotos, pero poco adecuado para la danza, porque el público está más bajo que el escenario y en una superficie con muy poca inclinación, por lo que -excepto en las primerísimas filas- nos tapábamos la visibilidad unos a otros. Veíamos mal a los bailarines y era imposible captar el conjunto, la globalidad de la coreografía. 

Eso no impidió el disfrute de un espectáculo maravilloso que, como explica Elna Matamoros en sus espléndidas notas al programa: 

Se trata de un programa redondo que nos ofrece el mejor Béjart de juventud y madurez, cuando cristalizaron en su obra las influencias de la danza neoclásica, las vanguardias centroeuropeas e incluso la estética del teatro noh o las incursiones en escena de los diseñadores de moda. 

Las tres obras fueron ofrecidas en orden inverso, comenzando por Dionysos (1985), con coreografía de Maurice Béjart. música de Manos Hadjidakis, vestuario de Gianni Versace y un telón de fondo que se anunciaba como obra de Yokoo Tadanori, pero que no llegó a colocarse (acaso porque el fondo del escenario era arbolado). Estrenado por el Ballet du XXe siècle en diciembre de 1985 en el City Center de Nueva York, es una obra extensa, de una hora de duración, compuesta por números no totalmente independientes aunque apenas hilados entre sí por las referencias a los cultos dionisíacos y la figura del propio Dionisos, bailado por el colombiano Oscar Eduardo Chacón

Dyonisos, coreografía de Maurice Béjart. © 2026 by Fermín Rodríguez.Dyonisos, coreografía de Maurice Béjart. © 2026 by Fermín Rodríguez.

Junto a Chacón, la compañía del Bejart Ballet se lució abundantemente, tanto en sus personajes principales como en los numerosos 'Personajes de la taberna', porque la coreografía le da protagonismos -mayores o menores- a más de veinte personas. Eso es lo primero que nos llamó la atención. Tras unos años de crisis tras la muerte de Béjart en 2007, la compañía está ahora en un momento muy bueno y la calidad ronda la excelencia. 

Otra cuestión es la de la creatividad. O sea, en este momento y a juzgar por este programa, el Béjart Ballet Lausanne es una 'compañía museo', que se dedica a reproducir la autenticidad del legado de las coreografías de Béjart con fidelidad y exactitud, casi como una liturgia o revelación, sin plantearse cuestiones hermenéuticas y escatológicas. Una maravilla para el público, pero un posible peligro para los bailarines que se pueden ver constreñidos por esta imposición de exactitud con escasísimo margen de libertad creativa. 

Dionysos es una coreografía casi crepuscular. Creada cuando Béjart tenía casi 60 años y estaba a punto de aparecer el SIDA que tanto cambió el mundo del arte en general, es magistral en algunas cosas y casi manierista en otras. De algún modo obliga a hacer un repaso de muchos de los grandes coreógrafos contemporáneos: 'esto se parece a' Pina Bausch (bailes de conjunto), o a Yuri Grigorievich (pas de deux de Júpiter) o a Roland Petit (escenas de fiesta colectiva y catarsis). 

Los cuatro coreógrafos -Petit, Grigorievich, Bausch y Béjart- trabajaron a la vez aunque con perspectivas distintas, pero mientras los tres primeros ofrecen una panoplia de posibilidades enorme, Béjart en este Dionysos brilla sobre todo cuando repite el Béjart de los años 1960, especialmente en los dúos y tríos masculinos. En cierto modo, Béjart no sobrevivió a su década de oro, al igual que le pasó a muchos artistas, no sólo de de la danza, de la época de la Guerra Fría. A veces es más fácil 'luchar contra' que crear en libertad. 

Hideo Kishimoto como L’Oiseau de Feu. Coreografía de Maurice Béjart. © 2026 by Fermín Rodríguez.Hideo Kishimoto como L’Oiseau de Feu. Coreografía de Maurice Béjart. © 2026 by Fermín Rodríguez.

L'Oiseau de Feu (El pájaro de fuego) fue creada por Béjart en 1970 y estrenada -como las tres de esta noche- por el Ballet du XXe siècle en octubre de ese año en el Palais des Sports de París, con una escenografía y vestuario de Joëlle Roustan y Roger Bernard, y -obviamente- la música de Stravinsky. Con ser una obra muy bella, en esta ocasión quedó un poco solapada por Dionysos (Suite) y Bolèro. Aunque Béjart mantiene la música que Stravinsky preparó para Les Ballets Russes, transformó la narración de cuento ruso en una potente lucha por la libertad. La coreografía es compacta y se adaptó mejor al escenario del Teatro del Generalife, y los bailarines, un poco más escasos que en Dionysos, bailaron otra vez estupendamente. A destacar la potencia y agilidad de Hideo Kishimoto como El Pájaro de Fuego y de Aubin Le Marchand como El Fénix, en realidad dos caras de una misma idea, resaltada por Béjart, 

"el Pájaro de fuego es el Fénix, que se levanta de sus ruínas. El Poeta, como el Revolucionario, es un Pájaro de Fuego" 

Mari Ohashi en Bolero. Coreografía de Maurice Béjart. © 2026 by Fermín Rodríguez.Mari Ohashi en Bolero. Coreografía de Maurice Béjart. © 2026 by Fermín Rodríguez.

Béjart concibió en 1961 una versión de Bolero que evocaba la original de Ida Rubinstein (1928), dejando abierta la posibilidad de un solista masculino o femenino. En estos momentos, el Béjart Ballet Lausanne tiene cuatro bailarines -Elisabet Ros, Kathleen Thielhelm, Mari Ohashi, y Katheryna Chebykina- para hacer 'la Melodía', o sea el papel protagonista, aunque Ros y Thielhelm ya han decidido dejar de bailarlo. A nosotros nos tocó Mari Ohashi, que lleva interpretando este rol desde 2023, una bailarina muy menuda pero que se impuso con la misma potencia y sensualidad que el mítico Jorge Donn (El Palomar, Argentina, 1947; Lausanne, Suiza, 1992), una bailarín corpulento que rebosaba erotismo. Ohashi tiene un port de bras impresionante y unos brazos larguísimos, y su interpretación tuvo todo el magnetismo necesario para bailar una obra que, como esta, se basa apenas en una bailarina rodeada de espectadores 'mirones' que van sucumbiendo a su atractivo acercándose a ella hasta rodearla agobiantemente. 

Carreira recuerda haber visto esta misma coreografía -interpretada por Jorge Donn- en el Festival de Granada de 1979, y lo comentó emocionado con un compañero de fila que también había asistido en aquella ocasión. Posteriormente Carreira vió esta coreografía en otros lugares y con otros bailarines/as: Maia Plisetskaya, Sylvie Guillem, y José Carlos Martínez, pero para Maruxa era la primera vez y salió del teatro casi sin palabras. 

La salida del teatro, en la noche granadina y atravesando parte de los jardines de la Alhambra, fue igualmente impresionante: un espectáculo inolvidable

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