Michael Rabin (1936-1972), un niño prodigio que ya hizo una grabación de once de los caprichos de Paganini a la edad de 12 años, es un típico producto de la escuela de Ivan Galamian, que se estableció en EEUU en 1939 y se convirtió durante casi medio siglo en el profesor de violín más célebre del mundo. Galamián dijo de Rabin, que empezó a estudiar con él a los nueve años de edad, que era su mejor alumno, que ya es decir si consideramos, que de allí salieron una decena de famosos, cuyo nombre nos es familiar, algunos de ellos aún activos en el circuito internacional. Pero la carrera de Rabin empezó a decaer a partir de los años ‘60, cuando tenía apenas 24 años. Mejor no es indagar demasiado en los motivos – limitémonos a decir que el ambiente materialista americano facilitaría que un joven talento tan excepcional se queme, y tras sufrir…
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