Programado como uno de los actos centrales del 45 Festival de la Guitarra de Córdoba para conmemorar el ciento cincuenta aniversario del nacimiento de , el concierto que comentamos incluía el estreno absoluto de la transcripción para guitarra y orquesta de , realizada por Juan Manuel . Indiscutiblemente todo un acontecimiento de gran interés musical ya que pocas obras parecen reclamar con tanta naturalidad la presencia de la guitarra, aunque el propio Falla optara en su día por el piano, instrumento cuya capacidad de proyección y riqueza armónica resultan difíciles de trasladar sin asumir algún tipo de peaje.
Precisamente porque la transcripción salió mejor parada que la interpretación en sí, resulta inevitable preguntarse cómo habría sonado en manos de un guitarrista procedente del ámbito clásico. La escritura concebida por Cañizares, plenamente coherente con su personalidad artística, invita al mismo tiempo a imaginar una versión de estas Noches desde la tradición de la guitarra clásica que quizá habrían reforzado la dimensión impresionista de la obra y favorecido una integración más natural con la orquesta. Y es que Cañizares, sobradamente curtido en sus colaboraciones con orquestas sinfónicas, construye una versión respetuosa con el original, inteligente en el reparto de funciones y capaz de incorporar la guitarra al tejido orquestal.
El problema apareció cuando, ya como intérprete, tuvo que defender su versión y enfrentarse a la realidad sonora de la sala. Ya desde el célebre arpegio inicial quedó patente que la guitarra apenas conseguía abrirse paso entre la masa orquestal. Y ello pese a una amplificación tan excesiva como aparatosa que generó un sonido artificioso y deslocalizado, muy alejado del refinado sistema empleado habitualmente en los recitales clásicos del propio festival.
En no pocas ocasiones la propia amplificación parecía dejar "colarse" el sonido de la orquesta, generando una sensación de escasa definición y dificultando la identificación del verdadero origen del discurso musical. La consecuencia fue especialmente evidente en los pasajes de mayor refinamiento armónico, aquellos en los que el impresionismo de Falla encuentra su expresión más delicada. Los cromatismos, las transparencias tímbricas y los constantes diálogos entre guitarra y orquesta perdieron buena parte de su relieve, mientras que los tutti terminaron por engullir completamente al solista. Tampoco ayudó un sonido irregular, con ataques no siempre limpios.
Muy distinta fue la impresión que dejaron los episodios donde aflora con mayor claridad la raíz popular del lenguaje de Falla. Allí Cañizares recuperó la naturalidad, el pulso y esa espontaneidad rítmica que constituyen desde hace décadas una de sus principales señas de identidad. El fraseo ganó flexibilidad, el acento encontró mayor autenticidad y la guitarra pareció reconciliarse con una escritura que dialoga directamente con el universo flamenco del que procede el intérprete.
Con el Interludio y danza de La vida breve tuvo lugar la aparición de José Rabasco, ataviado con una vistosa chaquetilla y marcada pose torera, convirtiendo la pieza en un número de mayor impacto performativo que artístico o musical. Sus castañuelas, también amplificadas de forma difícilmente justificable, se llevaron a todo y todos de por medio en un espectáculo que, eso sí, despertó el entusiasmo de buena parte del variopinto público congregado en el Gran Teatro.
Las dos suites de El sombrero de tres picos permitieron, al menos parcialmente, redimensionar el trabajo de al frente de la Orquesta de Córdoba. Si en Noches el director pareció excesivamente pendiente del difícil encaje entre orquesta y guitarra, dejando por el camino buena parte de la riqueza tímbrica de la partitura, aquí, sin alcanzar cotas memorables y pese a un desenlace precipitado y algo emborronado en lo sonoro, ambas suites fueron servidas con apreciable sentido del color, afinidad idiomática y suficiente arrojo rítmico. Así, de forma plausible concluía una velada cuyo interés había residido más en las expectativas generadas que en los resultados finalmente alcanzados.
Desde 1996, informamos con independencia sobre música clásica en español.
Para disfrutar plenamente de nuestros contenidos y servicios, regístrate ahora. Solo lleva un minuto y mejora tu experiencia como lector.
🙌 Registrarse ahora
Comentarios