La Igreja do Espírito Santo es uno de los templos más interesantes de Marvão, desde el punto de vista plástico, tanto por su sencillez arquitectónica como por acoger una colección de imaginería rural fascinante que a nuestros ojos pudiera datarse tanto en el siglo XVII como en el pop art. Esas alegres figuras escultóricas exentas, entre pasmadas y brillantes, parecieron dar acogida fraternal al Pierrot Lunaire op. 21, que -junto con Charlot y Polichinela- se ha erigido en paradigma del mito del payaso triste que estuvo de moda en los últimos años de la Belle Époque.
Como telonero de su maestro Schoenberg, escuchamos el Adagio para clarinete, violín y piano (1935) de Alban Berg, un sutil palíndromo musical del Kammerkonzert für Klavier und Geige mit 13 Bläsern (1925-27) del propio Berg, una de las obras maestras de las corrientes…
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