En 2020 el Festival de
Salzburgo desafió el COVID con una mini-versión en un acto de Così fan tutte donde los personajes debían guardar distancias que no venían del
todo mal a la dramaturgia de distanciada nitidez impuesta por Mozart y Da Ponte
para este experimento sobre el amor y sus equívocos. Este año Christoph Loy revisó
su puesta para permitir unos conmovedores besos de boca con que Guglielmo y
Ferrando se despiden no sólo de Fiordiligi y Dorabella, sino de su propia
inocencia al comenzar la gran mentira orquestada por Don Alfonso.
Contra la pared blanca
con sólo dos puertas que durante toda la obra cierra el enorme escenario de la Grosses Festspielhaus, estas finolísimas
chicas de tacos altos, y tallieur
negros sobre camisas blancas confrontan algo tan exótico para ellas como lo son
los albaneses sugeridos por los creadores de la…
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