Segunda reposición, que será seguida por una tercera en septiembre, de un espectáculo que hace tres años fue uno de los mayores éxitos de la temporada. Ahora, con un cambio sólo en el reparto, volvió a deslumbrar la lectura de la partitura de René Jacobs, que él mismo revisó, con la invalorable colaboración de la agrupación Concerto Köln.A las múltiples facetas que el director hace resaltar de esta temprana ópera (y para colmo ‘veneciana’), pero ya tan madura, del genio de Händel no corresponde, desde mi punto de vista (escasamente compartido) la puesta en escena de McVicar. Quede claro una cosa: se trata de algo coherente, inteligente, no se vale de trasposiciones, amputaciones o préstamos de música del mismo autor, no trasfigura el texto. Lo actualiza, y eso no está mal, y en algunos momentos es acertadísimo, pero lo mantiene siempre…
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