Reino Unido

Un maravilloso circo

Maruxa Baliñas
Antonio Pappano
Antonio Pappano © Ibermúsica
Londres, sábado, 15 de agosto de 2026.
Royal Albert Hall. Berlioz Requiem (Grande messe des morts). Julien Henric, tenor. BBC Symphony Chorus. London Symphony Chorus. London Symphony Orchestra. Sir Antonio Pappano, director. BBC Proms 2026
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Pocas salas de concierto pueden presentar un Requiem  (1837) de Berlioz, porque pocas tienen un escenario suficiente para incorporar toda la instrumentación que pide Berlioz. Pero el Royal Albert Hall, con su forma de circo, puede. Son más de 5.000 butacas a las que se unen la llamada 'arena', gente de pie que paga una cantidad pequeña por su entrada y se amontonan en la parte central de la sala. 

En esta interpretación del Requiem de Berlioz el aforo se redujo porque el coro -los coros más bien-, ocuparon la parte de la sala que está frente al director de orquesta. Y también en butacas se colocaron dos de los cuatro grupos de metales [coros de viento-metal] a los que Berlioz reserva un papel propio y que deben estar 'fuera' de la orquesta, aunque sólo sea en los extremos del escenario. Al contrario que otros directores, Pappano no los alejó demasiado, acaso porque buscaba producir un sonido compacto. Aunque esta era mi primera visita al Royal Albert Hall, y con una obra como esta no me atrevo a juzgar la acustica de la sala, algunas personas me habian comentado que era una sala 'difÍcil'. Y acaso sea ese el motivo de que Pappano concentrara tanto a sus huestes. 

En cualquier caso, el resultado fue esplendido. La London Symphony Orchestra sonó tan bien como la había escuchado en el Barbican en otras ocasiones. Lo cual puede atribuírse a Pappano, a la orquesta o al propio Berlioz, que si de algo sabía era de orquestación, sobre todo cuando se trata de mover masas sonoras tan grandes. Y ni que decir tiene que las intervenciones de los diez timbaleros tocando a la vez es un recurso mágico, que saca a cualquiera de su sitio. 

Los coros tuvieron sus más y sus menos. En general sonó mejor el lado femenino que el masculino, pero en una obra tan exigente como esta y sobre todo con un coro tan grande, eran más de 200, el ajuste tuvo algunas imprecisiones (el 'Judex ergo' empezó indeciso, por ejemplo, lo que en un canon se nota mucho). 

Nada que decir de Julien Henric, el tenor solista. Se le oyó claramente, lo cual en estas circunstancias ya es mucho, pero obviamente no tuvo oportunidad de lucir una voz bonita o una técnica delicada. Cantó y ya está. 

Y con lo que he escrito hasta ahora acaso parezca que fue una interpretación correcta y poco más, pero no. Pappano dirigió magistralmente, y lo que objetivamente pueden parecer falencias del coro, integradas en el conjunto funcionaron muy  bien. La música corrió por una sala tan enorme y tan llena (entradas agotadas, tremenda cola al llegar al edificio de gente a la espera de devoluciones de última hora), el Requiem se hizo corto por la agilidad y coherencia entre las diferentes partes, y hubo muchos momentos gloriosos. Personalmente me quedaría con el 'Lacrimosa', con sus impresionantes anacrusas que Pappano hizo casi agresivas, como forzando a la orquesta, y sus momentos calmados tan contrastantes. 

No es fácil escuchar un Requiem de Berlioz y esta interpretación (la primera en directo para mi) me ha dejado con unas ganas enormes de volver a escucharlo, y un disco, youtube o dvd no es suficiente en una obra como esta. ¡Otra cosa más que me queda pendiente!

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