Estamos sumamente acostumbrados a escuchar las Suites de Bach al violonchelo, tanto en concierto como discográficamente, pero esa no es la única opción. Como bien explica el propio Marc Sabbah (Nueva York, 1988) en las notas al programa que acompañan al disco, en el siglo XVIII los intercambios instrumentales eran muy habituales, y cualquier intérprete debía ser capaz de arreglar obras con otras tímbricas a su propio instrumento, lo cual en el caso del paso del violonchelo a la viola es extremadamente sencillo porque ambos tienen la misma afinación de las cuerdas aunque la octava sea distinta.
Además -Sabbah lo resalta- Bach tocaba la viola y le gustaba, y compuso bastante para este instrumento, que aún era apreciado por sus antecedentes en los siglos anteriores, de modo que se puede suponer, o imaginar, que tocó estas Seis suites a la…
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