Bodegón con limones, naranjas y una rosa (1633) © 2026 by The Norton Simon Foundation
Es bien sabido que los ingleses, desde que empezaron a establecerse en la Península en el siglo XVIII y sobre todo XIX (el jerez y el oporto son asuntos importantes), compraban también arte para sus mansiones, y así acabaron en Gran Bretaña muchos cuadros del Barroco español, sobre todo del andaluz. Se dice incluso que fueron los ingleses los que pusieron de moda a y luego empezamos a apreciarlo en España. Francisco de (Fuente de Cantos, Extremadura, 1598 - Sevilla, 1664), con su dedicación al arte religioso, fue menos 'asumible' que los niños de Murillo y los bodegones andaluces, pero ciertamente hay muchas obras suyas en museos fuera de España: británicos, estadounidenses y en general europeos. En España la primera gran exposición en Madrid, la que lo dió a conocer popularmente, fue en 1905.
La exposición está organizada por la de Londres, el Musée du de París y el of Chicago, y sus responsables son Francesca Whitlum-Cooper, Daniel Sobrino Ralston e Imogen Tedbury (National Gallery), Charlotte Chastel-Rousseau (Musée du Louvre) y Rebecca Long (Art Institute of Chicago).
En la National Gallery, la exposición se desarrolló entre el 2 de mayo (con inauguración de la Reina Sofía de España) y el 23 de agosto de 2026; el Musée du Louvre de París, bajo el título Zurbarán 1598-1664 la acogerá entre el 6 de octubre de 2026 y el 25 de enero de 2027; y al Art Institute de Chicago le tocará, bajo el título Zurbaran: Divine Light, entre el 28 de febrero y el 20 de junio de 2027. El , que tiene tanta obra de Zurbarán, no participa. ¡Una pena! porque así tampoco veremos estos cuadros en España.
Esta es la primera exposición de Zurbarán en la National Gallery de Londres desde 1994, cuando la serie de Jacob y sus doce hijos -procedente del Castillo de Auckland (Durham, Gran Bretaña)- se mostró brevemente, aunque en 2009-10 algunos cuadros de Zurbarán se incluyeron en una exposición titulada The Sacred Made Real. Pero esta es la primera exposición realmente amplia, no sólo en la National Gallery sino en todo el Reino Unido, por lo que ha recibido bastante atención por parte de la prensa británica, y no sólo la cultural.
En total son 49 obras, procedentes de muy diversos museos y algunas colecciones privadas, entre ellas de los tres museos co-organizadores: National Gallery (Santa Margarita de Antioquía, San Francisco en meditación, y Un vaso de agua y una rosa, entre ellos), Musée du Louvre (San Buenaventura en su féretro y la famosa Santa Apolonia), y Art Institute of Chicago (La crucixión, San Romano de Antioquía y San Barulas). Desde España (museos de Bilbao, Sevilla, Barcelona, Valladolid, Thyssen, y El Prado) han viajado catorce obras, entre ellas el famoso Cordero o Agnus Dei y La aparición de San Pedro a San Pedro Nolasco del Museo del Prado.
La exposición incluye también también cuatro cuadros de Juan de Zurbarán (Sevilla, 1620-1649), el hijo de Francisco, fallecido con sólo 29 años en una epidemia de peste en Sevilla. Cuatro cuadros pueden parecer pocos, pero significan casi la cuarta parte de los que se conservan ... La propia National Gallery es propietaria de Naturaleza muerta con limones en una cesta de mimbre, y el Art Institute of Chicago de Flores y fruta en un cuenco chino.
La organización de la exposición es bastante clara, temática y no cronológica, lo que permite observar la evolución técnica y artística del pintor. Son siete salas, la primera introductoria; la segunda dedicada a las obras de Zurbarán para las órdenes religiosas sevillanas (entonces enriquecidas por el comercio americano, por lo que podían encargar muchos cuadros); la tercera y la cuarta se centran en la iconografía de santos y figuras religiosas, especialmente el tema de la Inmaculada; la quinta, la obra de Zurbarán fuera de Sevilla, especialmente en Madrid y para la corte; la séptima a cuadros de devoción privada, más pequeños y entrañables. Falta la sexta sala, dirán ustedes: Es que esta es una sala muy especial porque allí están obras de Juan de Zurbarán (más centrado en bodegones que en cuadros religiosos) y Un vaso de agua y una rosa (incluyendo trabajos preparatorios), uno de los pocos bodegones de Francisco,
Si se han perdido la exposición en Londres, intenten ir al Louvre, donde además habrá bastantes actividades paralelas y una exposición con obras del Museo de Escultura de Valladolid, o al Art Institute de Chicago, ciudad que no conozco pero es de las favoritas de nuestro editor, Xoán M. Carreira.
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