No son seguramente los discos más populares del sello Le Palais des Dégustateurs, pero grabaciones como esta -con obras completas- se agradecen muchísimo, porque además el doble disco, más de dos horas de música, incluye no sólo los dos Klaviertrios 'oficiales' de Schubert, los op. 99 y 100 (D 898 y D 929) sino también una obra muy juvenil, de 1812, un movimiento de sonata que se ha denominado Trio en si bemol mayor D 28, un Adagio suelto, también para trío con piano y denominado Nocturno en mi bemol mayor D 897, que seguramente es un movimiento lento descartado de su Trio n° 1 en si bemol mayor op. 99, D 898 y data de 1826, y dos versiones distintas del movimiento final del Trio n°2 op. 100 en mi bemol mayor D 929, la primera de más de 20 minutos y la segunda -short version- de algo más de 14 minutos. De este modo el doble disco se convierte en un disco 'para escuchar' pero también 'para estudiar'.
Esta es una de las 'especialidades' del sello Le Palais des donde se han publicado -junto a otros discos más variados- El clave bien temperado y las seis Suites para violonchelo de Bach, todas las piezas para piano de Brahms de los opus 76 a 117 (interpretadas por ) y todos sus Tríos con piano, los dos cuadernos de Préludes y las Estampes de Debussy, y Levin en concreto ha grabado las Seis Partitas de Bach y una colección de fragmentos para violín y piano inacabados de Mozart y completados por él mismo.
No creo que sea necesario hablar de la calidad de los Klaviertrios de Schubert, de los que tampoco hay demasiadas grabaciones aunque sí estén en el repertorio de muchos tríos, sobre todo los dos 'oficiales', mientras las otras dos piezas del disco, el Trio D 28 y el Nocturno D 897, son poco habituales. Igualmente inútil parece entrar en la discusión de cuál es la mejor música dentro del catálogo de Schubert, unos dicen que los lieder, otros que su música orquestal o la de piano, y sospecho que son muchos los que como yo consideran que la mejor es la vocal cuando están asistiendo a un concierto de sus lieder, la de cámara cuando van a un concierto de cámara y la de piano cuando están en un recital (lamentablemente su música teatral es raramente interpretada).
Centrándonos ya en la interpretación de Noah (violín), Peter (violonchelo) y Robert (piano), sólo cabe decir que no hay 'fuegos artificiales' pero es sumamente correcta. Y esto no es una apreciación negativa, sino al contrario: cuando muchos intérpretes parecen interpretarse sobre todo a ellos mismos (ha pasado siempre a lo largo de la historia de la música) o buscan provocar sensaciones fuertes en los oyentes, resulta muy agradable que simplemente te presenten la música y te dejen a tí la decisión de acogerla de un modo u otro.
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