Marie Jacquot © 2026 by Raimond Spekking / CC
Las carreras de muchos artistas parecen predestinadas por vocaciones desde un principio tan claras como inalterables. Yehudi Menuhin, por ejemplo, decidió ser violinista al escuchar por primera vez un violín a los cuatro años. No así la directora de orquesta Marie Jacquot (París, 1990), que después de destacarse como tenista juvenil cambió a los quince su raqueta por un trombón, atraída por la confraternidad de una banda de metales como antítesis a la competencia deportiva.
Pero en Viena rechazaron educarla como trombonista y en cambio le ofrecieron estudiar para directora de orquesta. Y ella aceptó, con esa espontánea flexibilidad de criterio y capacidad de adaptación que a los treinta y seis años la ha posicionado como importante batuta internacional. Ha sido asistente de Kirill Petrenko en la Ópera del Estado de Baviera, directora de la Ópera de Würzburg y la Deutsche Oper am Rhein (Düsseldorf/Duisburg) y hoy lo es de la Orquesta Real de Dinamarca y de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Colonia (WDR Sinfonieorchester Köln).
Con ella conversé después de su primer concierto con la Orquesta Filarmónica de Londres, cuando dirigió el Concierto para chelo en si menor de Antonin Dvořák (solista: Kian Soltani) y la Sinfonía en re menor de Cesar Frank.
La cantidad de obras y orquestas acumuladas por Jacquot me llevan primero a indagarle sobre sus preferencias en un repertorio que abarca ópera y concierto. En materia de ópera ha señalado en diversas entrevistas a Richard Strauss como uno de sus compositores preferidos y su Caballero de la Rosa en Copenhague ha sido elogiado no sólo por su comprensión de estilo, sino por el balance entre la orquesta y los solistas vocales, algo reconocidamente difícil en esta obra. También en la Ópera de Copenhague acaba de completar una serie de representaciones de Werther de Massenet y durante la temporada 2026-27 dirigirá Die ferne Klang de Schreker.
Es por ahora algo reticente hacia el bel canto, selectiva hacia Verdi (ha dirigido Nabucco y Traviata) e indefectiblemente atraída hacia Mozart, con talentos acreditados en varias de sus obras, incluida una serie de funciones de La flauta mágica aclamadas en el Covent Garden.
Pero sea cual sea el compositor y se trate tanto de ópera como de obras sinfónicas su visión interpretativa insiste en implementar un factor fundamental, a saber, el encausar a la orquesta en la historia de cada obra:
Jacquot. Lo que quiero decir es que siempre hay una historia a comprender. En el caso de ópera, claro está, el libreto explicita esta historia en forma concreta. Pero también cada sinfonía tiene una historia. Por ejemplo, la Sinfonía de César Frank que usted acaba de escuchar. Toda obra tiene un paisaje, una melancolía o un éxtasis particular. Y para descubrir esta identidad es importante conocer la inspiración y el por qué creativo que guía cada composición.
En un momento descollante al final del Concierto de Dvořák, Jacquot concertó un virtuoso balance auditivo, con el chelo en pianissimo dialogando con una orquesta de calma y segura articulación y preclara diferenciación de texturas.
Jacquot. Es que no solo se trata de una técnica de batuta para marcar las entradas de los diversos instrumentos. También hay que poder escuchar a cada uno de ellos con atención y asegurarse que se escuchan ellos mismos
Jacquot reconoce haber aprendido en Viena la profesionalidad allí desarrollada a nivel universitario como “educación auditiva” (Gehörausbildung), una materia que acentúa el conocimiento de tonalidades, intervalos, acordes y ritmos.
Jacquot. Por ejemplo, la acústica del Royal Festival Hall es más bien seca y en el único ensayo que me fue dado hacer en este primer encuentro con la Filarmónica de Londres, noté que frente a esta acústica los instrumentistas tendían a alargar el sonido. Después de confirmar esto con ellos me adapté a las circunstancias.
Y en el último movimiento de la sinfonía mi entrevistada gesticuló como invitando a sus instrumentistas a dejarse llevar por la exaltación de la coda final
Jacquot. Es que me di cuenta que los instrumentistas necesitaban expandirse. Y esta expansión fue el toque final de una relación que había comenzado tentativamente en la primera obra, en la cual me concentré primeramente en asegurar el apoyo al chelo solista. En la Sinfonía de Frank pasé a combinar todas las posibilidades de esta excelente orquesta con todas las facetas de una gran obra sinfónica.
Esta actitud exploratoria del primer encuentro con una orquesta me llevó a interrogarla sobre la diferencia de su experiencia como directora al frente de diferentes orquestas invitadas, y su oficio de Kapellmeister en aquellas sobre las cuales su titularidad le permite una relación más asidua.
Jacquot. Explorar con cualquier orquesta es siempre un fascinante viaje de descubrimiento. Pero es como Kapellmeister, con repetidos ensayos con una sola orquesta que es posible desarrollar una colaboración sólida y congenial. Confieso que a veces me entusiasman más los ensayos que los conciertos. Es algo así como Dr Jekyll en los ensayos y Mr Hyde en los conciertos.
Coincido: es algo verdaderamente fascinante diferenciar entre la preparación y un resultado final que finalmente se esfumará como una combinación de aciertos y también errores. Porque, sugiero, cualquiera sea la preparación previa ningún concierto tiene por qué salir perfecto.
Jacquot. Por supuesto la imperfección es parte de la vitalidad esencial de una obra musical. Recuerdo que comencé admirando mucho las grabaciones de Karajan pero después terminé distanciándome emocionalmente de este perfeccionismo a costa de cualquier espontaneidad.
¿Cómo ve Jacquot su tarea de Kapellmeister con la Sinfónica de la Radio de Colonia?
Jacquot. En primer lugar, y aparte de conciertos en vivo con este excelente conjunto, me fascina el hecho de transmitir radialmente para un público que uno no ve pero que sabe presente y atento en cualquier parte del mundo. En cuanto al repertorio, hay que tener en cuenta que ésta, a diferencia de orquestas alemanas apegadas a una tradición de obras del romanticismo, es una muy especializada en repertorio moderno y contemporáneo. [Verdad: esta orquesta es famosa por sus encargos a compositores como Henze, Kagel o Stockhausen]. Pero también es un conjunto de gran flexibilidad para cambiar estilos. Son por ejemplo muy buenos en el barroco. Otra característica es la de haber trabajado con compositores vivos y ser curiosa frente a la posibilidad de innovaciones.
Cuando le pregunto si entre estas posibles innovaciones figura la posibilidad de encauzar esta orquesta a incrementar un repertorio tradicional Jacquot, en lugar de proclamar propósitos ambiciosos e inflexibles, insiste en aplicar su criterio de flexibilidad y adaptación:
Jacquot. Trabajaremos en una exploración conjunta de nuevas posibilidades. Si unas no resultan probaremos otras.
En el caso del concierto con la Filarmónica de Londres, esa “historia” que Marie Jacquot busca hacer comprender a sus músicos como cualidad interpretativa fundamental lució en la versión de la Sinfonía de Franck como una fascinante mezcla de armonía y diversidad asociada con la vocación de organista del compositor, pero sin esa tendencia a calar y ralentizar con que muchas versiones de la obra terminan cayendo en una pesada pomposidad. Por el contrario, esta fue una interpretación de vibrante vitalidad y bien marcada variedad cromática.
Y también el Concierto de Dvořák descolló con una expresividad luminosa y bien articulada. Kian Soltani fue un solista de excepcional concentración que transmitió esa historia en que tanto insiste Jacquot con conmovedora e intensa intimidad. Como bis Soltani agregó a esta historia un fragmento desarrollado con todos los chelos de la orquesta, alusivo a la modificación del final de la obra que Dvořák compuso al enterarse de la muerte de su amante y cuñada.
Al comentar sobre una colaboración con Soltani ya acrisolada a través de varios años, Marie Jacquot me contó una “petite histoire”:
Jacquot. Habíamos trabajado profesionalmente en repetidas ocasiones cuando el él me preguntó si por casualidad yo había asistido de niña a una clase de percusión dada por su tío. ¡También él estaba en esta clase y hasta nos descubrimos juntos en una foto durante esta primera colaboración musical!
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