Francia

Inagotable Vivaldi

Francisco Leonarte
Amandine Beyer
Amandine Beyer © Óscar Vázquez | RFG
Montauban, viernes, 9 de octubre de 2026.
Théâtre Olympe de Gouges. «Per li coglioni», Vivaldi a piacere. Antonio Vivaldi: Concerto para cuerdas en la mayor RV 160; Concerto para violín en mi menor RV 278; Concierto para violonchelo y fagot acompañante en mi menor RV 409; Concerto fatto per mr Pisendel, para violín en la mayor RV 340; Sinfonia improvisata en do mayor RV 802; Concerto para fagot en la menor RV 499; Concerto para cuerdas en re menor RV 128; Recitativo en si menor RV 208; Concerto para violín en re mayor RV 224; Bis : movimiento alternativo en si bemol mayor RV 322 «per Chiaretta». Gli Incogniti (Yoko Kawabuko y Vadym Makarenko, violines ; Ottavia Rausa, viola ; Frédéric Baldassare, violonchelo ; Alejandro Pérez-Marín, fagot ; Elias Conrad, tiorba y guitarra barroca ; Baldomero Barciela, contrabajo ; Anna Fontana, clave y órgano). Violín solista y dirección, Amandine Beyer.
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A pesar de las opiniones de Stravinsky («el tipo aburrido que escribía siempre el mismo concierto») o de Dallapiccola («el músico que consiguió escribir 600 veces el mismo concierto 1»), Antonio Vivaldi es uno de los músicos más imaginativos de su época. Cierto, como le pasa al mismo Stravinsky, sus composiciones llevan siempre el sello de su autor, pero, como también sucede con el compositor ruso-franco-estadounidense, siempre consigue renovarse e inventar procedimientos (aquí el uso del ostinato, allá de los silencios, acullá el contraste entre los tutti y el solo con continuo, etc.) que dan una frescura sin igual a su música.

Así lo atestigua el programa en torno a su obra, concebido por el musicólogo Olivier Fourès e interpretado por Gli Incogniti, que tuvimos la suerte de disfrutar el pasado viernes 9 de octubre en Montauban, dentro del festival Passions Baroques.

Fourés parte de una anécdota (el enfado de Vivaldi ante unos clientes alemanes que reclamaban que especificase unas líneas de bajo continuo) para edificar un programa exclusivamente vivaldiano tan variado como coherente.

Amadine Beyer, fundadora, directora y solista de violín del conjunto, toma de cuando en cuando la palabra para desvelar con sencillez y amenidad aspectos curiosos (la anécdota aludida, por ejemplo) que sirven de acicate a la escucha. Y los miembros de Gli Incogniti ponen todo su entusiamo en esta música. Se les nota que disfrutan con cada nota, se nota la admiración que sienten por sus compañeros...

Y no es para menos. Porque es admirable la inteligencia de fraseo del fagot (Alejandro Pérez-Marín, solista en dos de los conciertos ofrecidos), la intensidad del violonchelo (Frédéric Baldassare, que mantiene su instrumento entre las piernas, a la antigua 2), la rapidez y el buen tino al clave y al órgano (Anna Fontana, que en la charla nos explicará junto a Jean-Marc Andrieu los secretos de su instrumento 3), y la precisión y la delicadeza de tiorba y guitarra barroca (Elias Conrad, que nos contará en la charla las diferencias con la guitarra moderna), sin olvidar la precisión y la oportunidad de los otros violines, la viola o el contrabajo.

Y qué bien suenan juntos fagot y contrabajo, qué bien suenan violonchelo y fagot juntos. Y cómo corre el sonido del violín bajo los dedos de Beyer. Y qué bonito juego de adornos y armonías entre los distintos violines y la viola y violonchelo y contrabajo, qué bonitos adornos.

El público sigue el concierto con embeleso y aplaude a rabiar al final.

Como bis, nos ofrecen el movimiento alternativo del Concierto RV 321 «per Chiaretta», todo bajo el ritmo de los pizzicati: una auténtica delicia.

Tras el concierto, una charla a borde del escenario, donde el público montalbanés se muestra tan apasionado como erudito. Y los miembros de Gli Incogniti responden con la misma simpatía pero con más erudición si cabe.

Otro éxito pues dentro del festival Passions Baroques, cita ineludible en Montauban para todo melómano de la región de Toulouse.

Notas

1. La frase de Dallapiccola, al parecer pronunciada en privado, es transcrita con numerosas variantes según las fuentes.

2. El propio Baldassare explicará en la charla post-concierto cómo la pica bajo el violonchelo es una invención adoptada mucho más tarde y muy poco a poco)

3. Se trataba de un clave-organum, realización conjunta del factor de órganos Étienne Fouss y del factor de claves Philippe Humeau, siendo éste último quien habría ideado el mecanismo para poder alternar entre órgano y clave, o incluso tocar los dos al mismo tiempo. Según explicaba Jean-Marc Andrieu, alma mater del festival Passions Baroques y fundador de la orquesta Les Passions, se tienen noticias de este tipo de instrumento ambivalente desde los siglos XV y XVI, pero el antiguo mecanismo se ha perdido, y es pues Humeau quien ideó la nueva forma de hacerlo.

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