El título es parte de la última obra escrita por Zimmermann antes de suicidarse en 1970. Explica bien lo que quiso hacer con su ópera “total” (había previsto todas las artes en ella, quería incluso diversas orquestas para que el público pasara de un sitio a otro), cuya composición le llevó siete años, sobre la obra de uno de los “incomprendidos” del Sturm und Drang alemán con el que compartió no sólo su visión apocalíptica del mundo sino su inadecuación vital para vivir en él (Lenz murió en medio de ataques de insania en Moscú, donde apareció un día muerto en la calle). Una obra que Sawallisch había considerado imposible de representar, y que si no lo es, sí es muy difícil porque requiere, además de una orquesta troncal (con elementos electrónicos) y dos internas, un trío de jazz, grabación magnética al final, un reparto extensísimo y…
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