La presencia de un director invitado siempre es un motivo de atracción para instrumentistas y público. Despierta expectativas por ¿Cómo será? ¿Responderá la orquesta? ¿Se llevarán bien? ¿Podrán salir del estilo de la notable batuta titular? Estos y muchos interrogantes más surgen en estos casos. Y el maestro Mazzoleni respondió con capacidad la serie de inquietudes. Es verdad que el programa fue algo raro. No es habitual reunir una obertura italiana con una obra nacionalista de nuestro país y una sinfonía alemana, todas de épocas y lenguajes diferentes.Es verdad que Mazzoleni, en concierto, se dedica durante gran parte del mismo a marcar solo el compás, como dando por sentado que la orquesta ya sabe la expresión buscada. Su economía de gestos pareciera no decir demasiado pero imagino que cuatro ensayos alcanzaron para transmitir a los…
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