André Previn es una figura rarísima en el panorama musical de los últimos cincuenta años, que se dice pronto: de origen polaco y de familia judía, berlinés de nacimiento y de nombre Andreas Prewin, muchos le tienen por oriundo británico o norteamericano, e incluso pronuncian su apellido a la francesa; los numerosos aficionados al jazz que le adoran ignoran su enorme contribución a lo que llamamos ‘música clásica’, y viceversa; quienes cultivan la música de cámara olvidan que desde siempre combinó el piano con la dirección de orquesta; los que se sorprenden ante su reciente ópera, Un Tranvía Llamado Deseo, ya no se acuerdan de que escribió un montón de bandas sonoras para películas de Hollywood; por si fuera poco, su semblante hierático difumina su extraordinaria capacidad de comunicador, de lo que la BBC supo aprovecharse en su momento…
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